Revisiones médicas después de verano (1)

Revisiones médicas después del verano: qué conviene revisar y cuándo

Septiembre y el comienzo del otoño suelen asociarse a la vuelta a la rutina: recuperamos horarios, retomamos el ejercicio, reorganizamos la alimentación y volvemos a ocuparnos de citas que hemos pospuesto durante las vacaciones. También puede ser un buen momento para comprobar si tenemos pendiente alguna revisión médica después del verano.

Sin embargo, conviene aclarar algo desde el principio: no todas las personas necesitan hacerse un chequeo completo simplemente porque hayan terminado las vacaciones. En una persona sana y sin síntomas, las revisiones médicas deben adaptarse a la edad, los antecedentes, los factores de riesgo y los programas de prevención que le correspondan.

Hacer numerosas pruebas “por si acaso” no siempre aporta un beneficio. Por eso, más que preguntarnos qué pruebas deberíamos hacernos cada septiembre, resulta más útil plantearnos: ¿qué controles tengo pendientes?, ¿ha cambiado algo en mi salud durante el verano?, ¿tengo una enfermedad que necesita seguimiento? y ¿me corresponde alguna prueba preventiva por edad o riesgo?

¿Es necesario hacerse una revisión médica después del verano?

No existe una revisión médica que todas las personas deban realizar obligatoriamente al terminar las vacaciones.

El final del verano sí puede ser un buen momento para retomar controles que hayan quedado pendientes, revisar una enfermedad crónica, consultar síntomas nuevos o ponerse al día con programas de prevención y vacunación.

La revisión debe responder a una necesidad concreta y no convertirse automáticamente en una batería de pruebas para cualquier persona que se encuentre bien.

En la práctica, una revisión después del verano puede tener especial sentido si:

  • Tienes una enfermedad crónica que requiere seguimiento.
  • Has tenido mareos, cansancio persistente, cambios de peso, molestias digestivas, dificultad respiratoria u otros síntomas nuevos.
  • Durante las vacaciones has interrumpido o modificado una medicación.
  • Has sufrido una deshidratación importante, una caída u otro problema de salud.
  • Has tenido una exposición solar elevada y has observado cambios en lunares o lesiones de la piel.
  • Tienes pendiente una revisión o un programa de cribado por tu edad o antecedentes.
  • Hace tiempo que no revisas tu calendario de vacunación.

¿Qué revisiones médicas puede tener sentido retomar después del verano?

No todas las revisiones sirven para todas las personas. El tipo de control dependerá de tu edad, antecedentes, síntomas y estado de salud.

SITUACIÓN QUÉ PUEDE SER ÚTIL REVISAR CUÁNDO TIENE MÁS SENTIDO
Persona sana sin síntomas Prevención según edad y riesgo: tensión arterial, vacunas y cribados que correspondan. Cuando toca según el calendario preventivo, no necesariamente cada septiembre.
Hipertensión, diabetes, colesterol u otra enfermedad crónica Control clínico, tratamiento y pruebas indicadas para el seguimiento. Si corresponde por calendario o si durante el verano ha habido cambios.
Mucha exposición solar Autoexploración de la piel y valoración dermatológica si aparecen lesiones sospechosas. Si aparece un lunar nuevo o uno previo cambia de aspecto.
Cambios de visión o molestias oculares Valoración oftalmológica. Si hay síntomas, enfermedad ocular previa o una revisión ya indicada.
Prevención en la mujer Cribado de cáncer de cérvix o mama cuando corresponda. Según edad y programa de cribado.
Personas de 50 a 74 años Participación en el programa de cribado de cáncer colorrectal cuando corresponda. Según las indicaciones del programa de la comunidad autónoma.
Personas mayores o con varios tratamientos Tensión, medicación, movilidad, caídas, hidratación y evolución de enfermedades previas. Especialmente si durante el verano ha cambiado su estado general.
Salud bucodental Revisión dental si está pendiente o existen molestias. Según el seguimiento recomendado, no por el cambio de estación en sí.

¿Conviene hacerse una analítica después del verano?

No todo el mundo necesita un análisis de sangre al regresar de vacaciones.

Una analítica puede ser útil cuando existe una indicación concreta: seguimiento de diabetes, colesterol, enfermedad renal o hepática; control de determinados tratamientos; estudio de síntomas como cansancio persistente o pérdida de peso; o seguimiento de alteraciones detectadas anteriormente.

En cambio, solicitar de forma rutinaria muchos parámetros en una persona sana y sin factores de riesgo no garantiza una mejor prevención.

Los resultados deben interpretarse teniendo en cuenta la historia clínica, la edad, los síntomas, los antecedentes y otros factores.

Si ya tienes una analítica y aparece alguna alteración, evita valorar una cifra de forma aislada. Por ejemplo, puedes consultar nuestro artículo sobre qué significa tener los leucocitos altos y cuándo debe preocuparnos.

Tensión arterial, glucosa y colesterol: controles que pueden ser importantes

La vuelta a la rutina puede ser un buen momento para revisar algunos factores de riesgo cardiovascular, especialmente cuando existen antecedentes personales o familiares, sobrepeso, diabetes, hipertensión, tabaquismo u otros factores.

Tensión arterial

La hipertensión puede mantenerse durante mucho tiempo sin producir síntomas.

La frecuencia con la que debe comprobarse la tensión depende de la edad, las cifras anteriores y el riesgo cardiovascular. Si una medición sale elevada, una única toma no suele ser suficiente para diagnosticar hipertensión y puede ser necesario repetirla.

Puedes ampliar información en nuestro artículo sobre cómo prevenir la hipertensión y cuidar tus arterias.

Glucosa y colesterol

La glucosa y el colesterol tampoco necesitan medirse cada septiembre en todas las personas. Su control depende de la edad, los resultados anteriores, el riesgo cardiovascular y las enfermedades existentes.

Si ya sabes que tienes el colesterol elevado, puedes consultar nuestro contenido sobre alimentos que ayudan a reducir el colesterol malo.

Revisión de la piel después del verano: ¿cuándo conviene consultar?

Después de varios meses con mayor exposición al sol, resulta recomendable observar la piel y prestar atención a cambios que puedan haber pasado inadvertidos.

Esto no significa que toda persona necesite acudir a Dermatología al terminar el verano.

Sí conviene solicitar valoración si aparece:

  • Un lunar nuevo que te preocupa.
  • Un cambio de tamaño, forma o color en un lunar previo.
  • Una lesión que sangra de forma repetida.
  • Una herida que no cicatriza.
  • Cualquier lesión cutánea que cambie claramente con el tiempo.

El método ABCDE puede servir como recordatorio para observar los lunares: asimetría, bordes irregulares, color no uniforme, diámetro y evolución.

Puedes ampliar esta información en nuestro artículo sobre cómo diferenciar un lunar benigno de uno sospechoso.

Después de los meses de mayor exposición solar también puedes consultar nuestros consejos sobre cómo cuidar la piel después de tomar el sol.

¿Hay que pedir cita con Oftalmología después del verano?

El sol, el cloro, la sal, el aire acondicionado o el uso prolongado de pantallas pueden provocar molestias oculares durante el verano, pero esto no significa que todas las personas necesiten una revisión oftalmológica al comenzar el otoño.

Sí conviene consultar si notas:

  • Pérdida o disminución de visión.
  • Visión borrosa persistente.
  • Dolor ocular.
  • Destellos de luz.
  • Aparición repentina de numerosas manchas flotantes.
  • Ojo rojo que no mejora.
  • Cualquier cambio visual nuevo.

Quienes ya tienen una enfermedad ocular, diabetes o controles periódicos indicados deben mantener el calendario recomendado por su especialista.

Revisión ginecológica y programas de cribado

Otra idea frecuente es que todas las mujeres deberían realizar una revisión ginecológica completa una vez al año. Sin embargo, las pruebas preventivas deben ajustarse a la edad, los antecedentes, los síntomas y los programas de cribado establecidos.

En España existen programas de cribado de cáncer de cérvix y cáncer de mama. La edad, la prueba empleada y la frecuencia pueden variar según el programa y la comunidad autónoma.

Lo importante es seguir las invitaciones y recomendaciones que correspondan y no retrasar la consulta si aparecen síntomas.

Si existen sangrados fuera de lo habitual, dolor pélvico, cambios persistentes en el flujo u otras molestias nuevas, no es necesario esperar hasta la siguiente revisión preventiva.

Puedes consultar también nuestro artículo sobre las enfermedades ginecológicas más comunes.

Cribado de cáncer colorrectal: una revisión que no debe quedar pendiente

El cribado del cáncer colorrectal es un buen ejemplo de cómo debe plantearse la prevención: no se trata de solicitar pruebas al azar, sino de participar en programas que han demostrado utilidad cuando corresponde por edad y riesgo.

En España, los programas poblacionales se dirigen progresivamente a hombres y mujeres entre los 50 y los 74 años.

La prueba utilizada habitualmente es la detección de sangre oculta en heces. Cuando recibas una invitación de tu comunidad autónoma, sigue las instrucciones y no dejes pasar el control simplemente porque te encuentres bien.

Vacunas en otoño: un buen momento para revisar el calendario

El inicio del otoño también puede ser una buena ocasión para comprobar si tienes al día las vacunas recomendadas para tu edad y situación de salud.

El calendario de vacunación no termina en la infancia. Existen recomendaciones durante toda la vida y, además, cada temporada pueden establecerse campañas específicas frente a determinadas infecciones respiratorias.

Si tienes una enfermedad crónica, estás embarazada, eres una persona mayor o perteneces a otro grupo de riesgo, consulta las recomendaciones que correspondan a tu situación.

¿Qué pasa si tengo una enfermedad crónica?

En personas con hipertensión, diabetes, enfermedad cardiovascular, renal, respiratoria u otras enfermedades crónicas, retomar el seguimiento después de las vacaciones puede tener más importancia que realizar un chequeo general.

Durante el verano pueden cambiar los horarios de las comidas, la actividad física, la hidratación y la forma de tomar la medicación. El calor también puede influir en determinadas enfermedades y tratamientos.

La consulta puede servir para revisar:

  • Si la medicación se ha tomado correctamente.
  • Si han aparecido efectos secundarios o dificultades para seguir el tratamiento.
  • Los controles domiciliarios de tensión, glucosa u otros parámetros, cuando proceda.
  • Cambios de peso, capacidad física o síntomas.
  • Las pruebas de seguimiento correspondientes a cada enfermedad.

No ajustes ni suspendas por tu cuenta un tratamiento porque durante el verano hayas tenido la tensión más baja, menos apetito u otro cambio. Coméntalo con el profesional que lleva tu seguimiento.

Revisiones médicas después del verano en personas mayores

En las personas mayores puede tener especial sentido revisar el estado de salud después del verano. El calor y la deshidratación pueden afectarles más y, además, es frecuente que convivan con varias enfermedades y tratamientos.

Conviene prestar atención si durante los meses de verano han aparecido:

  • Mareos o caídas.
  • Cambios llamativos de peso o apetito.
  • Cansancio mayor del habitual.
  • Dificultad para caminar o pérdida de fuerza.
  • Cambios en la memoria o en el estado de ánimo.
  • Problemas para seguir correctamente la medicación.
  • Alteraciones de la tensión o de la glucosa en personas que ya realizan estos controles.

La revisión debe centrarse en los cambios detectados y en las enfermedades que ya existen.

Revisiones de salud tras el verano

¿Qué síntomas no deberían esperar a una revisión rutinaria?

Que septiembre sea un buen momento para organizar citas pendientes no significa que haya que esperar si aparece un síntoma preocupante.

Solicita valoración médica si aparece un síntoma nuevo que persiste o empeora, especialmente ante:

  • Dolor persistente que no tiene una explicación clara.
  • Pérdida de peso sin intención.
  • Sangrado anormal.
  • Cambios importantes en lunares o lesiones de la piel.
  • Alteraciones visuales nuevas.
  • Cansancio muy intenso o persistente.
  • Cambios claros en la capacidad física.

Busca atención urgente ante dolor intenso en el pecho, dificultad respiratoria importante, pérdida brusca de fuerza o sensibilidad en una parte del cuerpo, dificultad repentina para hablar, pérdida de conocimiento u otros síntomas graves de aparición súbita.

Cómo preparar una revisión médica para que sea realmente útil

Una consulta puede ser mucho más útil si llegas con la información organizada.

Antes de acudir, revisa:

  • La medicación que tomas actualmente, incluidos los suplementos.
  • Informes o resultados recientes que puedan ser relevantes.
  • Síntomas nuevos aparecidos durante el verano y desde cuándo los notas.
  • Cambios de peso, tensión, glucosa u otras mediciones si las controlas en casa.
  • Antecedentes familiares nuevos que puedan ser importantes.
  • Cribados, vacunas o revisiones que tengas pendientes.

No es necesario llegar a la consulta con una lista de pruebas que quieres solicitar. Explicar bien tus antecedentes, síntomas y dudas ayuda al profesional a decidir qué controles pueden ser adecuados en tu caso.

AFEMEFA te acompaña en la vuelta a la rutina

Volver de vacaciones puede ser un buen momento para recuperar hábitos saludables y retomar aquellas consultas que se han ido aplazando, pero cuidar la salud no consiste en hacerse todas las pruebas posibles.

La prevención resulta más útil cuando cada revisión responde a la edad, los antecedentes, los factores de riesgo y las necesidades reales de cada persona.

Los seguros de salud de AFEMEFA permiten acceder, según las coberturas de la póliza, a atención primaria, especialistas y pruebas diagnósticas.

Si necesitas localizar un profesional o centro para retomar una revisión pendiente, puedes utilizar el buscador de centros de AFEMEFA.

Y si estás valorando disponer de asistencia sanitaria privada para realizar el seguimiento de tu salud durante todo el año, puedes consultar las características del seguro médico privado de AFEMEFA.

Preguntas frecuentes sobre las revisiones médicas después del verano

¿Es obligatorio hacerse un chequeo médico todos los años?

No. Una persona sana y sin síntomas no necesita necesariamente un chequeo general completo todos los años.

Las actividades preventivas deben adaptarse a la edad, los antecedentes, los factores de riesgo y los programas de cribado que correspondan.

¿Septiembre es el mejor mes para hacerse una analítica?

No existe un mes concreto en el que sea mejor realizar una analítica.

Septiembre puede ser práctico para retomar una prueba pendiente, pero el momento adecuado depende del motivo por el que se solicita y de la indicación médica.

¿Qué análisis debería hacerme después del verano?

No existe una analítica estándar que deba hacerse toda la población después de las vacaciones.

El profesional sanitario puede solicitar hemograma, glucosa, perfil lipídico, función renal u otros parámetros cuando estén indicados por los antecedentes, los síntomas o el seguimiento de una enfermedad.

¿Es recomendable ir al dermatólogo después del verano?

No todas las personas necesitan hacerlo de forma rutinaria.

Sí conviene consultar si observas un lunar nuevo que te preocupa, cambios en una lesión previa, una herida que no cicatriza o cualquier alteración cutánea llamativa.

¿Tengo que hacerme una revisión ginecológica todos los años?

No todas las pruebas ginecológicas se realizan anualmente.

Los controles dependen de la edad, los síntomas, los antecedentes y los programas de cribado. Si aparecen molestias o cambios nuevos, consulta aunque todavía no te corresponda una prueba preventiva.

¿Qué revisiones son importantes a partir de los 50 años?

A partir de esta etapa cobran especial importancia la valoración del riesgo cardiovascular y la participación en los programas de cribado que correspondan.

Entre ellos se encuentra el cribado de cáncer colorrectal. En las mujeres también deben seguirse las recomendaciones correspondientes a los programas de mama y cérvix.

¿Debo revisar mis vacunas al llegar el otoño?

Sí puede ser un buen momento para comprobar que el calendario está actualizado y consultar las recomendaciones de vacunación correspondientes a tu edad, embarazo, enfermedades previas u otros factores de riesgo.