Varicela en niños

Varicela en niños: Cómo se contagia, síntomas y cómo actuar

 

Si tu hijo ha empezado con fiebre y le han salido unas pequeñas ampollas en la piel, una de las primeras ideas de los padres es que el niño puede tener varicela. Y no es para menos: es una de las enfermedades más comunes en la infancia, sobre todo entre los 1 y los 10 años.

En ese momento surgen muchas dudas. ¿Es contagiosa, aunque todavía no tenga muchas lesiones? ¿Cuánto dura? ¿Qué puedo hacer para que no se rasque? ¿Tengo que llevarle al médico? ¿Se puede prevenir?

En este artículo resolvemos las preguntas más frecuentes sobre la varicela en niños: cómo empieza, cómo evoluciona, qué cuidados necesita en casa y cuándo hay que prestar más atención. También te contamos en qué casos puede complicarse y qué papel tiene la vacuna para evitarla.

¿Qué es la varicela y por qué es tan común en niños?

La varicela es una enfermedad muy contagiosa que afecta sobre todo a los niños. Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), en España se notifican unos 400.000 casos al año, y el 90 % se da en menores de 14 años.

Está causada por el virus varicela-zóster (VVZ), que forma parte de la familia de los herpesvirus. Una vez entra en el cuerpo, se reproduce con rapidez, especialmente en las células de la piel, lo que da lugar a las típicas lesiones en forma de ampollas.

Aunque afecta principalmente a la piel, también puede provocar fiebre, cansancio, pérdida de apetito e irritabilidad. En la mayoría de los casos evoluciona sin complicaciones, pero en bebés, adolescentes o niños con las defensas bajas, puede volverse más seria.

Al tratarse de un virus muy contagioso, se transmite con facilidad de un niño a otro. Por eso es tan común en guarderías, colegios o en casa cuando hay hermanos pequeños.

¿Cómo se contagia la varicela?

La varicela se transmite con mucha facilidad, incluso antes de que aparezcan los primeros síntomas. El virus se propaga por el aire, a través de las gotitas que una persona infectada expulsa al toser, estornudar o hablar. También puede contagiarse por contacto directo con las ampollas de la piel, que contienen una gran cantidad del virus.

El periodo de contagio va desde 1 a 3 días antes de que aparezca el sarpullido hasta unos 5 días después del primer brote de vesículas. Es decir, un niño puede estar transmitiendo el virus antes de que te des cuenta de que tiene varicela.

El riesgo de contagio es especialmente alto dentro del entorno familiar. Según los datos recogidos en el documento, tras un contacto en casa con una persona infectada, el 96 % de los niños susceptibles acaba desarrollando la enfermedad en menos de un mes.

En algunos casos, también puede haber contagios a través de objetos contaminados (como ropa o sábanas), aunque esta vía es mucho menos frecuente. Además, la varicela puede transmitirse desde personas con herpes zóster, ya que ambos cuadros están causados por el mismo virus.

Síntomas típicos de la varicela en niños

El síntoma más característico de la varicela es la aparición de un sarpullido con ampollas que pican. Suele comenzar en el tronco o la cara y, en pocas horas, se extiende al resto del cuerpo. Las lesiones evolucionan en varias fases: primero aparecen como pequeñas manchas rojas, luego se transforman en vesículas llenas de líquido y, finalmente, se secan y forman costras.

Además del sarpullido, es común que el niño presente otros síntomas generales como:

  • Fiebre moderada
  • Cansancio o decaimiento
  • Falta de apetito
  • Irritabilidad

En la mayoría de los casos, la varicela es leve y se resuelve en unos 7 a 10 días. Sin embargo, durante ese tiempo puede resultar muy molesta, sobre todo por el picor constante de las ampollas, que pueden aparecer en la cabeza, la boca, los párpados e incluso en la zona genital.

¿Cuándo hay que preocuparse? Posibles complicaciones

Aunque la varicela suele ser leve, en algunos casos pueden aparecer complicaciones que requieren atención médica. Estas situaciones son más frecuentes en bebés menores de un año, adolescentes, niños con defensas bajas o con enfermedades crónicas.

Las complicaciones más habituales son:

  • Infecciones en la piel, como impétigo o celulitis, provocadas por bacterias que entran al rascarse las ampollas.
  • Problemas respiratorios, como neumonía u otitis.
  • Complicaciones neurológicas, como encefalitis o ataxia cerebelosa, aunque son muy poco frecuentes.
  • Alteraciones en la sangre, como púrpura o bajadas de plaquetas.

Se estima que 1 de cada 730 casos de varicela en niños acaba requiriendo ingreso hospitalario. En la mayoría de los casos, estos ingresos no se deben a la gravedad clínica, sino a motivos sociales o de precaución.

El riesgo de complicaciones aumenta claramente en adultos, embarazadas y personas inmunodeprimidas. Por eso, aunque la varicela se considere una enfermedad infantil común, no conviene subestimarla.

Cómo actuar si tu hijo tiene varicela

Si tu hijo tiene varicela, lo más importante es acompañarlo y ayudarle a pasar la enfermedad de la forma más cómoda posible. En la mayoría de los casos no hace falta ningún tratamiento específico, pero sí se pueden seguir algunas recomendaciones para aliviar los síntomas y evitar complicaciones.

  • Mantén la piel limpia y seca. Báñale con agua tibia y un jabón suave. No hace falta evitar el baño.
  • Vigila que no se rasque. El picor puede ser intenso, pero rascarse aumenta el riesgo de infección en las lesiones. Puedes recortarle las uñas y, si es pequeño, ponerle manoplas.
  • Utiliza lociones calmantes. Productos con calamina o avena pueden aliviar la sensación de picor.
  • Controla la fiebre si aparece. Puedes usar paracetamol si el pediatra lo recomienda. Evita la aspirina, ya que puede aumentar el riesgo de síndrome de Reye.
  • Descanso y líquidos. Anímale a descansar y beber agua con frecuencia, sobre todo si tiene fiebre o está decaído.

Aunque suele resolverse sin complicaciones, es importante consultar con el pediatra si el niño tiene fiebre alta que no baja, dificultad para respirar, somnolencia excesiva o si las lesiones se inflaman, supuran o empeoran.

Tratamiento en casa: qué hacer y qué evitar

Además de los cuidados básicos, hay algunas pautas que conviene tener claras para manejar la varicela en casa de forma segura. Saber qué cosas ayudan y cuáles pueden empeorar la situación es clave para acompañar al niño durante estos días.

Qué hacer

Qué evitar

Vestir al niño con ropa suave y holgada Ropa ajustada o tejidos que irriten la piel
Mantener las habitaciones bien ventiladas y frescas Exponerlo al sol o a ambientes calurosos
Ofrecer alimentos blandos si tiene lesiones en la boca Darle alimentos ácidos o picantes
Consultar con el pediatra antes de usar cremas o antihistamínicos Automedicar sin indicación médica
Lavar con frecuencia las manos del niño y de quien lo cuida Compartir toallas, sábanas o juguetes sin desinfectar

¿Se puede prevenir? La vacuna contra la varicela en niños

La varicela se puede prevenir gracias a una vacuna que ayuda al cuerpo a generar defensas antes del contacto con el virus. Aunque durante años estuvo reservada a casos de riesgo, hoy está incluida en el calendario de vacunación infantil.

Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), la vacunación sistemática es eficaz para reducir los casos y evitar complicaciones. En niños sanos, la pauta recomendada es:

  • Primera dosis: entre los 12 y 15 meses
  • Segunda dosis: entre los 2 y los 4 años (según comunidad)

La vacuna es segura y bien tolerada. Puede causar una reacción leve en la zona del pinchazo o fiebre moderada, pero en general no produce efectos secundarios importantes. Además, si el niño vacunado llegara a contagiarse, suele pasar una forma leve de la enfermedad.

También se recomienda la vacuna en adolescentes y adultos que no hayan pasado la varicela. En estos casos, la enfermedad suele ser más intensa y con más riesgo de complicaciones. Para ellos, la pauta es:

  • Dos dosis, separadas por un intervalo de 4 a 8 semanas

No se recomienda una tercera dosis ni revacunación por ahora, pero sí se aconseja especialmente en personas que convivan con embarazadas o pacientes inmunodeprimidos.

Preguntas frecuentes de madres y padres

¿Cuánto dura la varicela en niños?

La mayoría de los casos se resuelven en unos 7 a 10 días. El sarpullido suele aparecer en brotes durante 2-4 días, y las costras caen en unos días más.

¿Puede contagiarse más de una vez?

Es muy raro. Una vez pasada la enfermedad, el cuerpo desarrolla inmunidad de por vida. En casos excepcionales puede haber reinfección si el sistema inmune está debilitado.

¿Cuándo puede volver al cole?

El niño puede regresar cuando todas las lesiones estén secas y sin nuevas ampollas. Esto suele ocurrir entre el 6º y 10º día desde el inicio del sarpullido.

¿Es peligrosa la varicela en el embarazo?

Sí. Si una embarazada no es inmune y se contagia, puede haber complicaciones tanto para ella como para el bebé. Si convives con una embarazada y el niño tiene varicela, conviene informar al médico.

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