Cómo quitar el chupete a tu bebé

Cómo quitar el chupete a tu bebé: Guía paso a paso para dejarlo sin estrés

Quitar el chupete no es tan fácil como parece. Muchos padres lo saben: ese pequeño trozo de silicona que ayudó tantas noches a calmar el llanto o a conciliar el sueño se convierte, de pronto, en un compañero inseparable. Y cuando llega el momento de dejarlo, surgen las dudas: ¿Cuándo es el mejor momento?, ¿Cómo hacerlo sin que el bebé lo pase mal?, ¿Y sin que tú acabes agotado en el intento?

No hay fórmulas mágicas, pero sí formas respetuosas y efectivas de acompañar a tu hijo en este cambio. Todo pasa por entender por qué lo usa, cuándo está preparado para dejarlo y cómo guiarlo con calma y cariño. Te enseñamos cómo y paso a paso a continuación.

¿Por qué es importante quitar el chupete a tiempo?

Durante los primeros meses, el chupete puede ser un gran aliado. Les ayuda a relajarse, a conciliar el sueño y a calmar el llanto. Pero cuando pasa demasiado tiempo, lo que empezó como una ayuda puede convertirse en un hábito difícil de romper.

Muchos padres se preguntan cómo quitar el chupete sin causar estrés, y una parte clave está en elegir bien el momento. Usarlo más allá de lo necesario puede afectar al desarrollo de la boca y los dientes, e incluso influir en la forma en que el niño articula las palabras. Además, cuanto más mayor se hace, más le cuesta desprenderse de él, porque el chupete ya no solo le calma: también le da seguridad.

Por eso es importante no dejar pasar demasiado tiempo. Cuanto antes se empiece a reducir su uso, más fácil será acompañar al bebé en este cambio sin que resulte tan duro.

¿Cuándo es el mejor momento para quitar el chupete?

No hay una edad exacta que sirva para todos los niños. Algunos lo dejan casi sin darse cuenta, mientras que otros necesitan más tiempo y acompañamiento. Aun así, la mayoría de pediatras coinciden en que quitar el chupete entre los 12 y los 36 meses es lo más recomendable.

Antes de los dos años, el bebé suele tener menos apego y le resulta más fácil olvidarlo. A partir de los tres, ya entiende mucho más, pero también ha desarrollado una relación más fuerte con el chupete, lo que puede hacer el proceso un poco más largo.

También influye el momento vital que esté viviendo. Si acaba de empezar la guardería, ha tenido un cambio importante o está pasando por una etapa de ansiedad o celos (por ejemplo, la llegada de un hermanito), conviene esperar a que todo se estabilice antes de iniciar el proceso.

La clave está en encontrar un momento tranquilo, en el que el niño se sienta seguro y tú puedas acompañarlo con paciencia. Así, cuando llegue el momento de quitar el chupete, todo será mucho más fácil

¿Cómo preparar a tu bebé (y a ti) para dejar el chupete?

Dejar el chupete no empieza el día que se guarda en un cajón. Empieza mucho antes, con pequeñas señales y rutinas que ayudan a tu bebé a acostumbrarse a estar sin él.

Lo mejor es hacerlo poco a poco. Empieza reduciendo su uso: ofréceselo solo para dormir o cuando esté muy alterado, evitando que lo tenga durante el día “por costumbre”. Así, el chupete deja de ser una presencia constante y empieza a perder protagonismo.

Si tu hijo ya tiene dos o tres años, puedes involucrarlo en el proceso de forma sencilla. A esa edad ya entiende mejor lo que ocurre, y puedes plantearle una pequeña “despedida del chupete” o recurrir a historias que le motiven, como regalárselo a los Reyes Magos o dejarlo para que otro bebé lo use.

7 métodos que funcionan para quitar el chupete

7 métodos que funcionan para quitar el chupete

Ahora que sabes cuál puede ser el mejor momento para empezar, te contamos 7 métodos que recomiendan los pediatras y los expertos para ayudar a tu bebé a dejar el chupete de forma gradual, respetuosa y sin estrés.

1. Retirada gradual

Cuándo se recomienda:

A partir de los 12-18 meses, cuando el bebé empieza a controlar mejor sus emociones y puede adaptarse a pequeños cambios en su rutina.

Por qué:

Es el método más respetuoso y recomendado por pediatras. Permite que el niño se acostumbre poco a poco a estar sin chupete, evitando ansiedad o frustración.

Cómo hacerlo:

Empieza limitando su uso a momentos concretos, como la siesta o la noche. Después, retíralo también en esos momentos, sustituyéndolo por otros gestos de consuelo (leer un cuento, abrazarlo, dejarle su peluche favorito).

El proceso puede durar varios días o semanas; lo importante es mantener la calma, no retroceder y celebrar cada pequeño avance.

2. Despedida simbólica

Cuándo se recomienda:

A partir de los 2 o 3 años, cuando el niño ya entiende mejor las rutinas y puede participar activamente en el proceso.

Por qué:

Este método ayuda a que el niño viva el cambio de forma positiva, como un paso de crecimiento y no como una pérdida. Involucrarlo hace que se sienta orgulloso de “hacerse mayor”.

Cómo hacerlo:

Organiza una pequeña ceremonia para despedirse del chupete: puede dejarlo a los Reyes Magos o a Papá Noel. También puede colgarlo de un árbol, guardarlo en una caja especial o regalarlo a otro bebé.

El gesto simbólico le da sentido al cambio y transforma el momento en algo emocionante y motivador.

3. Sustitución por un objeto de apego

Cuándo se recomienda:

En cualquier momento del proceso, especialmente si el niño busca el chupete para calmarse o dormir.

Por qué:

El chupete cumple una función de consuelo. Sustituirlo por otro objeto que aporte seguridad —como un peluche, una mantita o un muñeco de apego— ayuda a que la transición sea más fácil y menos brusca.

Cómo hacerlo:

Introduce el nuevo objeto poco a poco, mientras todavía usa el chupete. Deja que lo tenga cerca a la hora de dormir o cuando necesite calmarse. Cuando llegue el momento de quitar el chupete, ese objeto será su nueva fuente de tranquilidad.

Lo importante es no crear una nueva dependencia: una vez superado el cambio, el objeto debe ir perdiendo protagonismo de manera natural.

4. Retirada directa

Cuándo se recomienda:

En bebés menores de 15-18 meses, cuando el vínculo con el chupete todavía no es tan fuerte.

Por qué:

A esta edad, el bebé aún no tiene una gran dependencia emocional del chupete, por lo que puede adaptarse rápidamente con algo de cariño y atención.

Cómo hacerlo:

Simplemente deja de ofrecérselo. Si lo pide o se inquieta, distráelo con juegos, contacto físico o rutinas relajantes. Los primeros días puede protestar un poco, pero se adapta pronto si mantienes la calma y no das marcha atrás.

5. Modificación de la tetina

Cuándo se recomienda:

A partir de los 2 años, cuando el niño ya muestra cierto apego al chupete pero empieza a entender los cambios.

Por qué:

Es un método intermedio para los casos en los que la retirada directa genera resistencia. Al alterar la forma o textura del chupete, pierde el efecto que tanto le gusta y el propio niño acaba dejándolo por iniciativa propia.

Cómo hacerlo:

Puedes hacer pequeños cortes en la punta o agujeros en la tetina para que deje de generar vacío al succionar. Así el niño nota que “ya no funciona igual” y va perdiendo interés. Si pregunta, puedes decirle que se ha roto porque ya tiene dientes o porque se ha hecho mayor.

6. Método del cuento o historia

Cuándo se recomienda:

En niños mayores de 2 años, cuando ya pueden comprender y participar en relatos sencillos.

Por qué:

Las historias ayudan a los niños a entender los cambios y a verse reflejados en los protagonistas. Les da sentido al proceso y lo convierte en una experiencia positiva.

Cómo hacerlo:

Lee cuentos en los que los personajes dejan el chupete, como “El hada de los chupetes” o “Los superhéroes no llevan chupete”. También puedes inventar una historia propia donde el protagonista sea tu hijo. Repetir el cuento cada noche refuerza la idea de que dejar el chupete es un paso natural.

7. Refuerzo positivo y mucha paciencia

Cuándo se recomienda:

Durante todo el proceso, sea cual sea el método que elijas.

Por qué:

Reconocer los logros y mantener una actitud tranquila ayuda al niño a sentirse seguro. El refuerzo positivo refuerza su autoestima y le anima a seguir avanzando.

Cómo hacerlo:

Elogia cada pequeño progreso, usa frases que destaquen lo bien que lo está haciendo y evita los castigos o las comparaciones. Si un día retrocede, no lo tomes como un fracaso: forma parte del proceso. Con cariño y constancia, dejar el chupete será solo una etapa más superada.

¿Qué errores debes evitar al quitar el chupete?

Aunque cada niño tiene su propio ritmo, hay algunos errores comunes que pueden hacer que el proceso sea más largo o complicado. Evitarlos desde el principio te ayudará a que todo fluya con más calma.

  • Quitar el chupete en momentos de cambio: si el niño empieza la guardería, ha tenido un hermano o está pasando por una etapa de inseguridad, es mejor esperar a que se estabilice.
  • Elegir un método que no se adapte a su edad: la retirada directa funciona mejor en bebés pequeños, mientras que los métodos graduales o simbólicos son más útiles en niños mayores.
  • Ceder ante los lloros o las rabietas: volver a darle el chupete después de haberlo quitado confunde al niño y retrasa el proceso. Mantener la calma y la coherencia es clave.
  • Usar castigos o burlas: reírse de su dificultad o compararlo con otros niños solo aumenta la frustración. Lo que necesita es comprensión y apoyo.
  • No reforzar los avances: a veces los padres se centran solo en cuándo lo deja por completo. Celebrar cada paso —una noche sin chupete, una siesta sin pedirlo— ayuda a que el niño se sienta seguro y motivado.

¿Qué hacer si tu hijo no quiere dejar el chupete?

A veces, por más que intentes todos los trucos, tu hijo no está listo para soltar el chupete. Y no pasa nada. Forzar el momento solo puede hacer que se aferre más a él.

Lo primero es observar. Si el chupete sigue siendo su forma principal de calmarse, quizá aún necesita un poco más de tiempo o apoyo emocional. Puedes ir reduciendo su uso sin quitarlo del todo: solo para dormir, después para las siestas, hasta que un día deje de pedirlo.

También puedes reforzar su autoestima con mensajes positivos: “Ya estás creciendo mucho”, “Estoy orgulloso de ti”, “Mira lo bien que duermes sin el chupete”. Los niños responden mejor al cariño y al reconocimiento que a las prohibiciones.

Y si el proceso se alarga, no te preocupes. Cada niño tiene su propio ritmo. La clave está en acompañarlo con paciencia, empatía y coherencia.

¿Cómo quitar el chupete por la noche sin interrumpir el sueño?

Dejar el chupete por la noche suele ser el paso más difícil, porque para muchos niños es su forma de relajarse antes de dormir. Por eso, este momento debe hacerse con calma y sin prisas.

Empieza reduciendo su uso durante el día. Cuando ya no lo necesite para jugar o calmarse, será más fácil retirarlo también a la hora de dormir. Después, puedes crear una nueva rutina que le ayude a conciliar el sueño: un baño templado, un cuento tranquilo o su peluche favorito pueden sustituir el consuelo que antes le daba el chupete.

La primera noche sin él puede costar un poco. Si se despierta o lo pide, quédate a su lado, háblale con suavidad y dale seguridad. No hace falta ofrecerle otra cosa ni volver atrás. Con unos días de constancia, dormirá igual de bien sin él.

¿Cuánto tarda un niño en dejar el chupete por completo?

No hay un tiempo exacto. Algunos niños lo dejan en pocos días, mientras que otros necesitan varias semanas o incluso meses. Todo depende de su edad, su carácter y el método que uses.

Lo más importante es no comparar. Cada niño tiene su ritmo, y lo que a uno le cuesta tres noches, a otro puede llevarle un mes. Si el proceso se hace con cariño, sin castigos ni retrocesos, el chupete dejará de tener tanta importancia poco a poco.

También influye cómo vivas tú el cambio. Si transmites calma y confianza, él sentirá lo mismo. En cambio, si percibe tensión o nervios, puede resistirse más. Por eso, más que contar los días, céntrate en acompañarlo.

¿Qué alternativas al chupete pueden ayudar en la transición?

Cuando el chupete desaparece, el niño necesita encontrar nuevas formas de calmarse y sentirse seguro. No se trata de sustituirlo por otra dependencia, sino de ofrecerle recursos que le ayuden a autorregularse poco a poco.

Algunas alternativas que pueden acompañarlo en esta etapa son:

  • Un peluche o mantita suave: aportan consuelo físico y le ayudan a relajarse antes de dormir.
  • Cuentos o rutinas tranquilas: leer juntos cada noche o escuchar música suave puede convertirse en su nuevo momento de calma.
  • Contacto y atención: los abrazos, las palabras cariñosas y pasar más tiempo contigo son, para él, la mejor forma de sentirse seguro.
  • Actividades que lo distraigan: salir al parque, jugar o explorar cosas nuevas ayudan a que olvide el chupete sin darse cuenta.

Estas pequeñas herramientas ayudan a que el niño aprenda que puede calmarse sin necesidad del chupete.

¿Cuándo consultar con el pediatra o el dentista?

Aunque dejar el chupete suele ser un proceso natural, a veces es buena idea pedir orientación profesional. El pediatra o el dentista infantil pueden ayudarte a decidir el mejor momento para quitarlo y detectar si está afectando al desarrollo de tu hijo.

Conviene consultarlo si:

  • El niño sigue usando el chupete más allá de los tres años.
  • Notas cambios en la posición de los dientes o en la forma del paladar.
  • Le cuesta pronunciar algunas palabras o mantiene el chupete mucho tiempo en la boca al hablar.
  • Tiene otitis frecuentes o problemas para respirar por la nariz.

Si tu bebé tiene dificultad para dejar el chupete o notas que puede estar afectando su desarrollo y quieres consultar a un pediatra, consulta nuestro cuadro médico. En AFEMEFA contamos con los mejores profesionales para poner solución a todos tus problemas.

Si aún no conoces los Seguros AFEMEFA, infórmate ahora sobre el seguro de salud para toda la familia y el seguro joven.

Preguntas frecuentes

¿Qué hacer si el niño vuelve a pedir el chupete después de dejarlo?

Es normal que lo pida de nuevo, sobre todo si está cansado o atraviesa una etapa de cambio. Evita regañarle o devolverle el chupete. Recuérdale lo bien que lo hizo cuando lo dejó y ofrécele consuelo de otra forma: un abrazo, un cuento o una frase cariñosa. En pocos días volverá a acostumbrarse.

¿Se puede quitar el chupete de golpe?

Depende de la edad. En bebés pequeños (antes de los 15-18 meses) suele funcionar bien porque el apego aún no es fuerte. En niños mayores, es mejor hacerlo de manera gradual o con un método simbólico.

¿Qué pasa si no quiere dejarlo después de los tres años?

En ese caso conviene consultarlo con el pediatra o el dentista infantil. Pueden valorar si el chupete está afectando al desarrollo dental o al habla y recomendar el enfoque más adecuado.