Infección en el cordón umbilical

¿Mi bebé puede tener una infección en el cordón umbilical? Cómo detectarlo y claves para actuar

Cuando llegas a casa con tu recién nacido, todo es nuevo. Una de las cosas que más dudas genera en los primeros días es el cordón umbilical: ¿Cuánto tarda en caerse?, ¿Cómo se limpia?, ¿es normal que tenga mal olor o se vea rojo? Lo que muchos padres primerizos no esperan es que esa zona pueda infectarse. La infección en el cordón umbilical no es algo que se tenga en mente al principio, pero puede ocurrir.

En este artículo te ayudamos a identificar las señales que podrían indicar un problema, cómo actuar y cuándo acudir al pediatra, para que sepas qué es normal y qué no en esta etapa.

¿Qué es una infección en el cordón umbilical?

Durante el embarazo, el cordón umbilical conecta al bebé con la madre: por ahí recibe todo lo que necesita para crecer. Al nacer, se corta y queda un pequeño trozo unido al ombligo, que con los días se va secando hasta que se cae solo. Este proceso suele durar entre una y dos semanas, y en la mayoría de los casos no da ningún problema.

Sin embargo, como se trata de una herida abierta que tarda un tiempo en cicatrizar por completo, puede infectarse. Es lo que se conoce como infección en el cordón umbilical o onfalitis. Aunque no es muy frecuente, es importante saber que puede ser peligrosa si no se detecta y trata a tiempo, ya que las bacterias pueden pasar al interior del cuerpo del bebé.

Los casos más leves se controlan con tratamiento local y vigilancia pediátrica, pero si la infección avanza, podría derivar en complicaciones más serias. Por eso es fundamental estar atentos a las señales que indican que algo no va bien, y no dejar pasar los síntomas.

¿Por qué puede aparecer una infección en esa zona?

La zona del cordón umbilical, al ser una herida abierta, está expuesta a bacterias del entorno. Hay ciertos factores que pueden favorecer una infección si no se tienen los cuidados adecuados:

  • Humedad constante en la zona, que impide que el cordón se seque correctamente.
  • Acumulación de restos (como leche, orina o heces), sobre todo si el pañal roza o cubre el ombligo.
  • Falta de higiene o manipulación excesiva, como tocarlo con las manos sucias o aplicar productos no recomendados.
  • Infección previa en la madre o durante el parto, que puede aumentar el riesgo.
  • Condiciones médicas del recién nacido, como sistemas inmunológicos más débiles o prematuridad.

También es importante saber que, a veces, aunque se sigan bien los cuidados, la infección puede aparecer. No siempre es culpa de algo que se hizo mal. Lo importante es detectarla a tiempo y seguir las indicaciones del pediatra.

Signos de que tu bebé tiene el cordón umbilical infectado

En los primeros días, el cordón umbilical pasa por un proceso de secado y caída que puede generar dudas.

Para ayudarte a diferenciar lo que es normal de lo que no, revisa esta tabla:

Síntomas normales Síntomas que pueden indicar infección
Cambio de color: del amarillo al marrón Enrojecimiento intenso alrededor del ombligo
Un olor leve mientras se seca Mal olor fuerte y persistente
Pequeña costra o resto seco Supuración amarillenta, verdosa o con pus
Caída del cordón entre 5 y 15 días Hinchazón, calor o sensibilidad al tacto
Ligeros restos de sangre al desprenderse Sangrado continuo o abundante
Zona algo húmeda en los primeros días Fiebre o decaimiento en el bebé

Cuándo debes acudir al pediatra

No todos los síntomas relacionados con el cordón umbilical requieren salir corriendo a urgencias, pero algunos sí necesitan valoración médica inmediata.

¿Es urgente?

  • Si el bebé tiene fiebre, está decaído o la zona del ombligo muestra signos claros de infección avanzada (rojez intensa que se extiende, supuración abundante o sangrado continuo), es mejor acudir cuanto antes, aunque no sea una emergencia vital.
  • Si solo hay uno de los signos leves y el bebé está bien, puedes llamar al centro de salud o pedir cita en el mismo día para que lo valoren.

¿Qué pasa si no se trata a tiempo?

Aunque la mayoría de las infecciones se resuelven con tratamiento local y no dejan secuelas, si no se tratan a tiempo pueden extenderse al tejido profundo o incluso a la sangre (bacteriemia), algo poco frecuente pero grave. Por eso es tan importante no restar importancia a las señales.

Qué hacer si sospechas una infección en el cordón umbilical

Si crees que el ombligo de tu bebé podría estar infectado, lo más importante es no automedicar ni aplicar productos caseros. Aunque la reacción natural es querer limpiar o desinfectar la zona, no todos los productos son adecuados para un recién nacido.

Esto es lo que sí debes hacer:

  • Evita tocar la zona más de lo necesario. Si necesitas manipularla (por ejemplo, para cambiar el pañal), lávate bien las manos antes y después.
  • No apliques cremas, pomadas, alcohol ni clorhexidina sin indicación médica. En algunos casos puede empeorar la irritación o alterar el aspecto real de la herida.
  • No retires costras ni restos del cordón. Aunque parezcan sucios, es parte del proceso de cicatrización.
  • Mantén la zona seca y al aire tanto como sea posible, doblando el pañal hacia abajo para que no la cubra.
  • Consulta con el pediatra lo antes posible. Él valorará si necesita tratamiento con antibiótico tópico u oral, o si basta con reforzar los cuidados.

Cómo prevenir que se infecte el cordón umbilical

Prevenir una infección en el cordón umbilical no requiere grandes esfuerzos, solo algunos cuidados sencillos y constantes durante los primeros días de vida del bebé. Estos son los más importantes:

  • Lávate siempre las manos antes de tocar el cordón o la zona del ombligo.
  • Mantén la zona lo más seca posible. Evita cubrirla con el pañal; dóblalo hacia abajo para que no roce ni retenga humedad.
  • No apliques cremas, polvos ni alcohol a menos que lo indique el pediatra. En la mayoría de los casos, no hace falta usar ningún producto.
  • Evita baños de inmersión hasta que el cordón se haya caído. Lo ideal es limpiarlo con una esponja húmeda o una toallita suave.
  • No arranques el cordón aunque parezca que ya está suelto. Debe desprenderse por completo de forma natural.
  • Revisa la zona a diario, sin obsesionarse, pero prestando atención a los cambios que puedan indicar un problema.

Con estos cuidados básicos, el riesgo de infección es muy bajo y el cordón suele desprenderse sin complicaciones.

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