Cómo combatir una ola de calor: consejos para proteger tu salud

Las olas de calor pueden afectar a cualquier persona, pero el riesgo aumenta en bebés, niños, personas mayores, embarazadas, personas con enfermedades crónicas y quienes trabajan o hacen ejercicio al aire libre.

Combatir una ola de calor no consiste solo en beber más agua. También implica adaptar horarios, mantener la casa fresca, comer ligero, evitar esfuerzos y saber reconocer los primeros síntomas de alarma.

¿Qué es una ola de calor y por qué puede afectar a la salud?

Una ola de calor se produce cuando las temperaturas son muy altas durante varios días seguidos y afectan a una parte amplia del territorio. Protección Civil toma como referencia episodios de al menos tres días consecutivos con temperaturas por encima de los valores habituales en varias estaciones meteorológicas.

El problema no es solo la temperatura máxima. También influye que las noches sean calurosas, que haya humedad, que la vivienda no se refresque o que la persona no pueda hidratarse y descansar bien.

Cuando el cuerpo no consigue perder calor, pueden aparecer calambres, deshidratación, agotamiento por calor o, en casos graves, golpe de calor.

Medidas básicas para combatir una ola de calor

Durante una ola de calor, lo más importante es reducir la exposición al calor y ayudar al cuerpo a mantenerse hidratado y fresco. Es importante hidratarse sin esperar a tener sed.

Bebe agua con frecuencia, incluso si no tienes sed. Es recomendable evitar bebidas con alcohol, cafeína o mucho azúcar, porque pueden favorecer la deshidratación.

En niños, personas mayores o personas dependientes, conviene ofrecer agua a menudo, ya que pueden no pedirla o no notar la sed con claridad.

Evitar el sol y las horas de más calor

Reduce las salidas durante las horas centrales del día. Si tienes que salir, busca sombra, camina por zonas frescas y evita esfuerzos físicos.

El ejercicio, los recados o los desplazamientos largos son más seguros a primera hora de la mañana o al final del día.

Usar ropa ligera y protegerse al salir

Elige ropa amplia, ligera y transpirable. Los colores claros ayudan a absorber menos calor.

Al salir, usa gorra o sombrero, gafas de sol y protección solar. Llevar una botella de agua también ayuda a evitar descuidos.

Medidas de prevención: cómo prepararse para una ola de calor

Las medidas de prevención son fundamentales para prepararse y combatir adecuadamente ante una ola de calor y reducir los riesgos para la salud. Algunas recomendaciones importantes a tener en cuenta:

 

Cómo combatir una ola de calor

Cómo mantener la casa fresca durante una ola de calor

La vivienda puede acumular mucho calor, sobre todo si está mal ventilada o recibe sol directo durante varias horas.

Ventilar en las horas adecuadas

Ventila a primera hora de la mañana y por la noche, cuando la temperatura exterior baja. Durante las horas de más calor, es mejor mantener ventanas cerradas si entra aire caliente.

Persianas, cortinas y aire acondicionado

Baja persianas, toldos o cortinas en las ventanas donde da el sol. Este gesto ayuda a que la casa se caliente menos durante el día.

Si usas aire acondicionado, evita temperaturas demasiado bajas. Una temperatura moderada ayuda a refrescar sin cambios bruscos al salir a la calle.

Duchas, paños húmedos y descanso

Una ducha templada, paños húmedos en cuello y muñecas o descansar en la habitación más fresca pueden ayudar a bajar la sensación de calor.

También conviene evitar cocinar con horno o preparar comidas muy pesadas durante las horas más calurosas.

Qué comer y beber durante una ola de calor

La alimentación también influye. En días de mucho calor, el cuerpo suele tolerar mejor comidas frescas y ligeras.

Cruz Roja recomienda optar por platos como ensaladas, frutas, verduras o comidas ligeras, y mantener una hidratación regular.

Es recomendable priorizar:

  • Agua.
  • Fruta fresca.
  • Verduras.
  • Gazpachos, cremas frías o ensaladas.
  • Comidas poco grasas y fáciles de digerir.

Conviene limitar comidas muy copiosas, alcohol y bebidas muy azucaradas.

Personas con mayor riesgo ante el calor extremo

Algunas personas necesitan más vigilancia durante una ola de calor. No siempre piden ayuda o notan los síntomas a tiempo.

Personas mayores

Las personas mayores tienen más riesgo de deshidratación y golpe de calor. Es importante llamarles, comprobar que beben agua, que la casa está fresca y que no salen en las horas de más calor.

Bebés, niños y embarazadas

Se recomienda que los niños no jueguen muchas horas al aire libre cuando hace mucho calor y que descansen cada 30 minutos si hacen ejercicio o juegan fuera. También se advierte de no dejar bebés ni niños pequeños en espacios cerrados sin ventilación, como coches o habitaciones con ventanas cerradas.

En bebés y embarazadas, cualquier signo de malestar, decaimiento o deshidratación debe vigilarse con especial cuidado.

¿Quieres saber qué incluye un seguro de salud para bebés y recién nacidos?

Personas con enfermedades crónicas o medicación

Quienes tienen enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales, diabetes u otras patologías crónicas pueden tolerar peor el calor.

Algunos medicamentos también pueden influir en la hidratación o en la respuesta del cuerpo al calor. Ante dudas, conviene consultar con un profesional sanitario.

Personas que trabajan o hacen deporte al aire libre

Trabajar o entrenar con altas temperaturas aumenta el riesgo. Es recomendable adaptar horarios, hacer pausas, buscar sombra y beber agua con frecuencia.

Si aparecen mareos, debilidad, dolor de cabeza o náuseas, hay que parar y refrescarse.

Checklist para protegerse del calor

Antes y durante una ola de calor, conviene revisar pequeños hábitos que pueden reducir el riesgo de deshidratación, agotamiento o golpe de calor. Esta checklist te ayudará a comprobar, de forma rápida, si estás tomando las medidas básicas para protegerte a ti y a las personas más vulnerables.

Checklist para protegerse del calor

Errores frecuentes durante una ola de calor

Hay hábitos que aumentan el riesgo aunque parezcan inofensivos:

  • Esperar a tener sed para beber.
  • Salir a caminar o hacer deporte en las horas de más calor.
  • Tomar alcohol para “refrescarse”.
  • Dejar a niños, mayores o mascotas dentro de un coche.
  • Abrir ventanas cuando entra aire más caliente que dentro de casa.
  • Ignorar mareos, náuseas o confusión.
  • Pensar que el ventilador basta si la habitación está muy caliente.

Síntomas de alarma: agotamiento por calor o golpe de calor

El agotamiento por calor puede aparecer tras sudar mucho y perder agua y sales. El golpe de calor es más grave y requiere atención urgente.

Situación Síntomas frecuentes Qué hacer
Agotamiento por calor Sudor intenso, debilidad, mareo, náuseas, dolor de cabeza, sed, calambres Ir a un lugar fresco, beber agua a sorbos, aflojar la ropa y refrescar el cuerpo
Golpe de calor Temperatura muy alta, piel caliente, confusión, pulso rápido, convulsiones, desmayo o pérdida de conciencia Llamar al 112 de inmediato y enfriar a la persona mientras llega ayuda

El Ministerio de Sanidad indica que ante sospecha de golpe de calor hay que llamar inmediatamente al 112, llevar a la persona a un lugar fresco y ayudar a bajar la temperatura con paños fríos o baño con agua fría. También advierte de no darle nada de beber si hay alteración de conciencia.

Cómo actuar ante un golpe de calor

Un golpe de calor es una urgencia. Hay que actuar rápido:

  1. Llama al 112.
  2. Lleva a la persona a un lugar fresco o con sombra.
  3. Retira ropa innecesaria.
  4. Aplica paños fríos o agua fresca.
  5. Abanica o usa ventilador si está disponible.
  6. No des bebida si está inconsciente, confusa o no puede tragar bien.
  7. No la dejes sola hasta que llegue ayuda.

Los efectos de las olas de calor en el organismo

Las olas de calor pueden tener efectos significativos en el organismo debido al aumento extremo de las temperaturas. Estos efectos pueden variar desde síntomas leves hasta condiciones médicas graves.

  • Deshidratación: El calor intenso provoca una mayor transpiración, lo que puede llevar a una pérdida rápida de líquidos y electrolitos en el cuerpo. La deshidratación puede causar fatiga, mareos, sequedad de boca y labios, sed intensa y disminución de la producción de orina.
  • Agotamiento por calor: El agotamiento por calor es una etapa previa al golpe de calor y se caracteriza por síntomas como debilidad, fatiga, sudoración excesiva, náuseas, vómitos, dolor de cabeza, calambres musculares y mareos. Si no se trata, el agotamiento por calor puede progresar hacia un golpe de calor.
  • Problemas dermatológicos: La exposición prolongada al sol y el calor intenso pueden provocar quemaduras solares, insolación y erupciones cutáneas, como la urticaria por calor. Además, la sudoración excesiva puede obstruir los poros y contribuir al desarrollo de afecciones cutáneas, como el acné y la foliculitis.
  • Agravamiento de condiciones de salud preexistentes: Las olas de calor pueden agravar las condiciones médicas preexistentes, como enfermedades cardiovasculares, respiratorias y renales. El calor extremo puede ejercer una carga adicional en el sistema cardiovascular y respiratorio, lo que aumenta el riesgo de complicaciones y exacerbaciones de estas enfermedades.
  • Golpe de calor: El golpe de calor es una condición médica grave que puede ocurrir cuando el cuerpo no puede regular adecuadamente su temperatura interna. Los síntomas incluyen temperatura corporal elevada (generalmente por encima de 40 °C), piel seca y caliente, pulso rápido y fuerte, confusión, mareos, convulsiones y pérdida del conocimiento. El golpe de calor requiere atención médica inmediata, ya que puede ser potencialmente mortal.

AFEMEFA: prevención y cuidado de la salud

Las olas de calor pueden provocar problemas leves, como cansancio o calambres, pero también situaciones graves que requieren atención médica rápida.

En AFEMEFA trabajamos para que cuidar la salud sea más sencillo, con seguros de salud pensados para acceder a atención médica privada, asesoramiento y profesionales sanitarios cuando más se necesita.

Si tienes alguna duda sobre los golpes de calor y sus consecuencias no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

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Preguntas frecuentes sobre cómo combatir una ola de calor

¿Cuánta agua hay que beber durante una ola de calor?

Depende de la edad, actividad física, salud y temperatura. Como norma general, conviene beber con frecuencia y no esperar a tener sed. En mayores, niños y personas dependientes, hay que ofrecer agua de forma regular.

¿Es mejor una ducha fría o templada?

Una ducha templada o fresca puede ayudar. No hace falta que sea muy fría, ya que los cambios bruscos pueden resultar incómodos, sobre todo en personas mayores o con problemas cardiovasculares.

¿A qué temperatura poner el aire acondicionado?

Lo recomendable es usar una temperatura moderada, suficiente para estar cómodo sin crear un contraste excesivo con la calle. También ayuda combinarlo con persianas bajadas y ventilación nocturna.

¿Cuándo hay que llamar a emergencias?

Hay que llamar al 112 si hay confusión, desmayo, convulsiones, piel muy caliente, fiebre alta, empeoramiento rápido o sospecha de golpe de calor.

¿Qué hacer si una persona mayor vive sola?

Conviene llamarla varias veces al día, confirmar que bebe agua, que no sale en las horas de más calor y que tiene la casa lo más fresca posible. Si no responde o muestra confusión, hay que pedir ayuda.