Ibuprofeno y paracetamol: ¿Cuándo tomarlos?

IBUPROFENO Y PARACETAMOL: ¿CUÁNDO TOMARLOS?

Son dos de los medicamentos más vendidos en las farmacias y solemos recurrir siempre a ellos cuando nos duele algo. Ibuprofeno y paracetamol son dos clásicos de nuestros botiquines, pero a veces nos cuesta saber cuál es la diferencia entre ellos. ¿Cuándo debemos tomar uno u otro?

Ibuprofeno: analgésico y antiinflamatorio

El ibuprofeno destaca sobre todo por su acción antiinflamatoria, aunque también actúa como analgésico y antipirético. Por tanto, es el fármaco adecuado para tratar el dolor que va acompañado de inflamación, como las lesiones musculares, las anginas, el dolor de muelas o el dolor provocado por la menstruación.

Sin embargo, como todos los medicamentos, tiene sus contraindicaciones. El ibuprofeno puede dañar la pared protectora del estómago, por lo que deberemos tomarlo junto con la comida y, si lo consumimos con frecuencia, con un protector gástrico. En cualquier caso, no es aconsejable tomarlo si se sufre una úlcera gástrica, si se trata de una persona con problemas cardiovasculares o si se padece insuficiencia renal o hepática grave.

Además, es muy importante consumirlo en las dosis adecuadas. En este sentido, la dosis recomendada es de 400 miligramos cada 8 horas, a pesar de que en las farmacias la dosis más vendida es la de 600 miligramos. En total, no se recomienda superar los 1200 miligramos diarios.

Paracetamol: analgésico y antipirético

El paracetamol, además de como analgésico, actúa como antipirético y por tanto es adecuado para tratar el dolor de cabeza y el malestar que provoca la fiebre. Aunque no ataca al estómago, en dosis muy altas puede dañar el hígado, por lo que no es recomendable es personas con insuficiencia hepática.

Las dosis recomendadas varían entre los 500 y los 650 gramos cada 8 horas, aunque no deben superar los 4 gramos diarios en adultos.

 

Recuerda que, aunque ibuprofeno y paracetamol son medicamentos seguros y se pueden encontrar sin receta, no debes automedicarte ni consumir una dosis mayor de la necesaria. Nuestra recomendación es que consultes siempre con tu médico para que te indique el tratamiento y las dosis más adecuadas.

 

Motivos para donar sangre

7 MOTIVOS PARA DONAR SANGRE

Donar sangre es un acto de solidaridad que, afortunadamente, cada vez está más extendido entre la población mundial. De hecho, según la OMS, cada año se realizan más de 112 millones de donaciones en todo el mundo, la mayoría de ellas en países desarrollados. Si todavía no eres donante, aquí tienes varios motivos para donar sangre:

Puedes salvar hasta 3 vidas

De cada donación que realizamos se puede extraer una bolsa de concentrado de hematíes, otra de plasma y otra de plaquetas. Gracias a estos 3 componentes, podremos ayudar a otras tantas personas enfermas o que puedan requerir una transfusión de manera urgente.

La sangre no puede fabricarse

A pesar de todos los avances médicos, todavía no somos capaces de fabricar sangre. Por tanto, la única forma de obtenerla es a través de las donaciones altruistas que realizan miles de personas cada día.

No supone ningún riesgo para la salud

Donar sangre es un acto que no supone ningún riesgo y que además no es doloroso. De hecho, la cantidad que se extrae solo representa un 10% de la sangre que circula por nuestro cuerpo, un porcentaje que no afecta al funcionamiento normal del organismo. Además, en apenas 48 horas el cuerpo habrá reemplazado todo el volumen de sangre que nos han extraído.

Mejora la circulación

Determinados agentes, como el tabaco, el estrés o el azúcar, hacen que la sangre se coagule más de lo debido y circule con dificultad. Las donaciones evitan que esto se produzca y, además, equilibran los niveles de hierro en sangre. Todo ello contribuirá a mejorar la circulación y, por tanto, a prevenir enfermedades del corazón.

Nos informa de nuestro estado de salud

Cuando acudimos a donar nos miden la temperatura, el pulso o los niveles de hemoglobina, además de comprobar que no padecemos enfermedades infecciosas como el VIH o la hepatitis. Por tanto, es una buena forma de comprobar que nuestro cuerpo está sano.

Disminuye el riesgo de cáncer

Algunos estudios recientes han demostrado que las personas que donan sangre con regularidad tienen menos riesgo de padecer cáncer.

Mañana puedes necesitarla tú

Aunque tú y tu familia estéis completamente sanos en la actualidad, piensa que en un futuro podéis necesitar una transfusión por cualquier motivo. Aunque sea desde un punto de vista egoísta, este es otro motivo más para animarte a donar.

 

La sangre no es necesaria solamente cuando se produce un accidente o una catástrofe. Se trata de un recurso imprescindible en los hospitales para los tratamientos, transplantes y otro tipo de intervenciones que se realizan a diario. Por ese motivo, la donación debe convertirse en un acto cotidiano si queremos asegurar unas reservas de sangre suficientes en los centros hospitalarios.

 

Diabetes tipo 2

DIABETES TIPO 2: DIFERENCIAS CON LA DIABETES TIPO 1

Cuando oímos hablar de la diabetes todos sabemos que se trata de una enfermedad relacionada con la producción de insulina y que provoca un elevado nivel de glucosa en la sangre. Sin embargo, es necesario aclarar que existen dos clases de diabetes: la diabetes tipo 1 y la diabetes tipo 2. En este post nos vamos a centrar en la segunda y en sus diferencias con respecto a la primera.

¿Qué es la diabetes tipo 2?

La diabetes mellitus tipo 2 se define como un trastorno metabólico que se caracteriza por un alto nivel de azúcar en la sangre (hiperglucemia) debido a la producción insuficiente de insulina. Aproximadamente el 90% de los casos de diabetes se corresponden con este tipo, muy relacionado con la obesidad y el sedentarismo.

Principales diferencias con la diabetes tipo 1

Aunque ambos casos tienen en común el hecho de que el nivel de azúcar en la sangre es elevado (lo que puede provocar problemas en el corazón, el cerebro, la vista o los riñones) existen diferencias en sus causas, sus síntomas y otras características propias de la enfermedad:

  • La diabetes tipo 2 suele desarrollarse en adultos, mientras que la tipo 1 aparece normalmente en la infancia y la adolescencia.
  • Las personas con diabetes tipo 2 son capaces de producir insulina, aunque en cantidades insuficientes. Los que sufren diabetes tipo 1 son incapaces de producir esta hormona.
  • La diabetes tipo 2 va asociada a la obesidad, el sedentarismo y la herencia genética. En el otro tipo, se produce por un ataque del propio sistema inmunitario.
  • La diabetes tipo 2 se puede prevenir o retrasar con la práctica de ejercicio y a través de una dieta sana.

Síntomas de la diabetes tipo 2

Un alto porcentaje de personas que padecen esta enfermedad no están diagnosticadas y, por tanto, desconocen que sufren diabetes tipo 2. Es importante conocer los síntomas para acudir al especialista ante cualquier sospecha y que éste pueda realizar las pruebas pertinentes para detectar la diabetes.

  • Tener mucha sed.
  • Orinar con demasiada frecuencia.
  • Sensación de cansancio.
  • Visión borrosa.
  • Infecciones frecuentes.
  • Aumento del hambre.
  • Pérdida de peso involuntaria.

 

Síntomas de la esclerosis múltiple

SÍNTOMAS DE LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE

La esclerosis múltiple es una enfermedad del sistema nervioso central que afecta a 47.000 personas en nuestro país, la mayoría de ellas mujeres. Con motivo del Día Mundial de esta enfermedad, que se celebra este 31 de mayo, vamos a intentar conocer los síntomas de la esclerosis múltiple.

¿Qué es la esclerosis múltiple?

Se trata de una enfermedad crónica de la que no se conoce causa ni cura y que puede afectar de forma diferente a cada paciente. Se produce por la destrucción de la mielina, una sustancia que envuelve y protege nuestras células nerviosas y que es la responsable de la conducción de los impulsos eléctricos entre las fibras nerviosas.

La esclerosis múltiple es impredecible y afecta de manera negativa a la calidad de vida de las personas que la sufren. Tareas cotidianas como vestirse o realizar la compra se pueden convertir en todo un reto para una persona con esclerosis múltiple, que además es una de las enfermedades neurológicas más comunes entre los jóvenes de 20 a 30 años.

Síntomas de la esclerosis múltiple

Los síntomas de esta enfermedad son variados y dependerán de cada caso y del momento en el que se manifiesten. Lo normal es que un paciente con esclerosis múltiple presente más de uno de estos síntomas:

  • Fatiga: una persona con esclerosis múltiple se suele sentir excesivamente fatigado sin motivo aparente.
  • Problemas motores: pueden sufrir pérdidas de equilibrio, dificultad para moverse, vértigos y mareos, falta de coordinación, etc.
  • Dificultad para hablar: a veces la esclerosis múltiple provoca que la persona hable más despacio y arrastre las palabras.
  • Trastornos visuales: visión doble o borrosa.
  • Músculos tensos y rígidos.
  • Alteraciones de la sensibilidad: cosquilleo, entumecimiento, dolor muscular, sensibilidad al calor, etc.
  • Problemas intestinales y en la vejiga: estreñimiento, vaciamiento incompleto, ganas frecuentes de orinar, etc.
  • Trastornos sexuales: impotencia y disminución del deseo sexual.
  • Trastornos cognitivos: dificultad para concentrarse, problemas de memoria a corto plazo y cambios en el estado de ánimo.

 

Desgraciadamente, todavía no existe una cura para esta enfermedad, aunque hay una serie de tratamientos que contribuyen a mejorar la calidad de vida de los pacientes con esclerosis múltiple. La detección precoz es fundamental para reducir la frecuencia de cada brote y las lesiones producidas por la enfermedad, siempre siguiendo las consignas del neurólogo y teniendo en cuenta todos los pros y contras de cada uno de los tratamientos.

 

Las 8 fobias más comunes

LAS 8 FOBIAS MÁS COMUNES

Muchas personas sufren un miedo irracional y desproporcionado ante determinadas situaciones u objetos. Es lo que comúnmente conocemos como fobias, un tipo de trastorno que genera miles de consultas psicológicas cada año y que afecta aproximadamente a una de cada 20 personas. En este post te explicamos en qué consisten las 8 fobias más comunes.

Fobia a los animales: Zoofobia

El miedo a los animales suele aparecer en la infancia, en muchas ocasiones provocado por un trauma. Las personas que lo sufren pueden experimentar situaciones de pánico cuando se encuentran ante un determinado animal y sufrir ansiedad, sudoración, mareos y aceleración del ritmo cardiaco. Junto al miedo, a veces también aparece el asco o la repugnancia, como suele ocurrirle a los que padecen aracnofobia (miedo a las arañas). Además de ésta, las fobias a los animales más comunes son la ofidiofobia (serpientes), ornitofobia (aves), cinofobia (perros) y la ailurofobia (gatos).

Fobia a los espacios pequeños: Claustrofobia

Otro de los trastornos más comunes es el miedo a los espacios pequeños, que hace que muchas personas traten de evitar los ascensores, las habitaciones pequeñas, las cabinas de teléfono o el metro. Las personas con claustrofobia pueden llegar a tener dificultades para respirar cuando se encuentran en este tipo de espacios, además de miedo a asfixiarse y temor de no poder escapar de dicho lugar.

Fobia a las alturas: Acrofobia

La acrofobia es lo que conocemos habitualmente como miedo a las alturas, una situación que provoca fuertes niveles de ansiedad en aquellos que lo padecen. Estas personas tratarán de evitar lugares como precipicios, miradores, balcones o incluso ascensores. Hay que saber diferenciar la acrofobia del vértigo, ya que este último es más bien un síntoma del miedo a las alturas.

Fobia a la oscuridad: Nictofobia

Es normal que la oscuridad nos genere un cierto temor, especialmente cuando somos pequeños. Sin embargo, algunas personas sufren un miedo tan exagerado e irracional a la oscuridad que acaban paralizadas cuando se encuentran en esta situación. La nictofobia está causada por una percepción distorsionada de nuestro cerebro de lo que podría suceder en la oscuridad.

Fobia a volar: Aerofobia

Subirse a un avión siempre genera cierto respeto, pero en algunas personas este respeto se transforma en una intensa ansiedad cada vez que tienen que coger un vuelo o incluso planear un viaje en avión. La aerofobia está relacionada con el temor a sufrir un accidente, así como a no poder escapar del avión en pleno vuelo o a la sensación de no tener el control de la situación.

Fobia a hablar en público: Glosofobia

El miedo a hablar en público puede llevar a algunas personas a evitar situaciones en las que tenga que dar un discurso ante una audiencia, un problema que afectará directamente a su vida personal y profesional. Las personas que sufren glosofobia experimentarán síntomas como sudoración, ritmo cardiaco elevado o voz temblorosa cuando tengan que hablar delante de los demás.

Fobia a los fenómenos atmosféricos: Brontofobia

Las tormentas, los rayos y los truenos causan en algunas personas un estado de ansiedad intensa por el miedo a ser alcanzado por uno de ellos. Este trastorno, conocido como brontofobia, suele aparecer en la infancia y en algunos casos se prolonga en la edad adulta.

Fobia a la sangre: Hemofobia

La hemofobia es el miedo a la sangre, las inyecciones y a las heridas. Este tipo de fobia es un poco diferente al resto, ya que provoca una respuesta en dos fases: en la primera se produce un incremento de la ansiedad en presencia de alguno de los elementos comentados anteriormente; en la segunda, la persona sufre una caída repentina del ritmo cardiaco, se marea y, a veces, acaba desmayándose.

 

El diagnóstico de todos estos miedos es muy importante para iniciar el tratamiento o la terapia adecuados y que el paciente aprenda a controlarlos y superarlos. No dudes en consultar al especialista para que te resuelva cualquier duda al respecto.

 

 

Prevenir la hipertensión

PREVENIR LA HIPERTENSIÓN: CUIDA TUS ARTERIAS

La hipertensión, o la presión arterial alta, es una enfermedad cardiovascular que aumenta de manera considerable el riesgo de sufrir daños en órganos vitales como el corazón, el cerebro o los riñones. Prevenir la hipertensión nos ayudará a prevenir también problemas graves de salud, como el infarto de miocardio o el ictus.

Causas de la hipertensión

La presión arterial depende de la cantidad de sangre que bombea nuestro corazón y de la presión que ejerce éste sobre las arterias para que transporten la sangre hasta el resto del cuerpo. En la mayoría de los casos la hipertensión está relacionada con factores hereditarios y factores de riesgo externos como la obesidad, el estrés o el consumo excesivo de sal y alcohol.

¿Qué consecuencias puede tener?

Como hemos comentado, la hipertensión puede derivar en graves problemas de salud en alguno de nuestros órganos vitales:

  • Corazón: cuanta mayor sea la presión arterial, más esfuerzo tiene que realizar el corazón para bombear sangre. Esto hace que este órgano aumente su masa muscular, lo que va asociado a un aumento del riego sanguíneo que puede causar una insuficiencia coronaria y un infarto de miocardio. En los casos más graves, el aumento de la presión arterial puede acabar provocando la muerte por la rotura de las paredes de la aorta.
  • Cerebro: las personas con hipertensión tienen un riesgo mucho más elevado de sufrir un ictus. La presión arterial alta provoca que las arterias se estrechen y se vuelvan rígidas, por lo que el riego sanguíneo resulta insuficiente y esto puede derivar en el infarto cerebral. Además, la elevada presión arterial puede causar la rotura de una arteria y, en consecuencia, una hemorragia cerebral.
  • Riñones: la hipertensión puede causar daños en las arterias que llevan la sangre hasta los riñones y también puede afectar directamente al riñón, provocando una insuficiencia renal.
  • Otros daños: aunque los más importantes son los que hemos comentado, la tensión arterial alta puede provocar daños en otras partes de nuestro cuerpo, como la vista, las extremidades o el aparato reproductor.

Cómo prevenir la hipertensión

La mejor manera de luchar contra la hipertensión se basa en la prevención y en un estilo de vida saludable. Para ello debemos seguir una serie de consejos:

  • Lleva una alimentación saludable: las frutas, las verduras, las legumbres, los frutos secos y los cereales deben formar parte de nuestra dieta. Por el contrario, deberemos excluir las carnes rojas.
  • Controla el consumo de sal: la OMS recomienda consumir menos de 5 gramos de sal al día, aunque de media ingerimos aproximadamente el doble, es decir, 10 gramos.
  • Limita el consumo de alcohol: aunque el consumo moderado de alcohol resulta incluso beneficioso, un consumo excesivo puede provocar el aumento de la presión arterial. En este sentido, se recomienda tomar un par de copas de vino al día como máximo.
  • Evita el tabaco: fumar hace que aumenten la presión arterial y el ritmo cardiaco, así que deberemos evitar el consumo de tabaco si queremos cuidar nuestras arterias.
  • Controla tu peso: el sobrepeso suele estar asociado a la hipertensión y al riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y diabetes. Realizar actividad física a diario ayuda a mantener nuestro peso y también contribuye a reducir la presión arterial.
  • Controla tu presión arterial: podemos medirnos la presión arterial en nuestra propia casa utilizando un tensiómetro. Estos aparatos pueden ayudarnos a detectar rápidamente cualquier alteración para que podamos poner remedio a tiempo.

En el caso de que detectemos cualquier síntoma de hipertensión, deberemos acudir lo antes posible al especialista para que pueda determinar las causas concretas del aumento de la presión arterial y establecer el tratamiento más adecuado para nuestro caso.

 

Síndrome del corazón roto

EL SÍNDROME DEL CORAZÓN ROTO: ¿EXISTE?

Es frecuente escuchar a una persona que ha sufrido un desengaño amoroso decir que le han roto el corazón. La mayoría de las veces esto no es más que una forma de expresar el disgusto que le causa dicha situación, aunque en algunos casos puede llegar a encerrar algo de cierto. Y es que, cuando sufrimos un disgusto o recibimos una mala noticia, nuestro corazón se puede debilitar y sufrir lo que se conoce como el síndrome del corazón roto.

¿Qué es el síndrome del corazón roto?

El síndrome del corazón roto es un tipo de cardiomiopatía que presenta síntomas muy parecidos a los de un infarto de miocardio, como dolor en el pecho y dificultad para respirar, pero que no suele tener consecuencias graves. Se produce cuando nos enfrentamos a un nivel de estrés emocional muy alto al recibir una mala noticia, como puede ser la muerte de un ser querido o la ruptura con una pareja.

En este tipo de situaciones nuestro cuerpo segrega adrenalina y otro tipo de hormonas que provocan una contracción del corazón, que adquiere una forma similar a la de una vasija. De hecho, el síndrome del corazón roto también se conoce como miocardiopatía de Takotsubo, en referencia a una vasija utilizada antiguamente en Japón para pescar pulpos.

Las hormonas que se liberan durante una situación de estrés como la descrita están diseñadas para ayudarnos a escapar de nuestros depredadores y provocan respuestas en nuestro cuerpo como el aumento de la presión arterial, el aumento de la frecuencia respiratoria, la sudoración o la dilatación de las pupilas. Sin embargo, cuando estas sustancias son liberadas en dosis muy elevadas pueden dañar el músculo cardíaco de manera transitoria, de ahí que los síntomas sean similares a los de un infarto a pesar de que las arterias no estén dañadas.

¿Quiénes tienen más riesgo de sufrirlo?

La mayoría de los casos registrados de síndrome del corazón roto corresponde a mujeres post-menopáusicas con pocos factores de riesgo cardiovascular y que han sufrido recientemente un episodio de gran estrés. Afortunadamente, casi todas las personas que lo sufren se recuperan en apenas unas semanas, aunque en un pequeño porcentaje de casos pueden producirse complicaciones.

Aunque la mejor forma de prevenir esta dolencia es evitar que nos den disgustos (algo que no está en nuestras manos), recuerda que llevar una alimentación equilibrada y realizar ejercicio a diario nos ayudará a tener un corazón sano. Si tienes cualquier duda acera de la salud de tu corazón te recomendamos que visites al cardiólogo para que pueda evaluar tu situación.

 

Cómo actuar ante un ataque de asma

CÓMO ACTUAR ANTE UN ATAQUE DE ASMA

El asma es una enfermedad crónica que provoca la inflamación de las vías respiratorias y, como consecuencia de ello, dificulta la respiración de las personas que lo sufren. Saber cómo actuar ante un ataque de asma es muy importante para reducir sus efectos y evitar que la persona se asfixie en el caso de que se produzca una crisis de carácter grave.

¿Por qué los asmáticos tienen dificultad para respirar?

Las personas que sufren asma tienen los bronquios inflamados, lo que provoca que el aire tenga mayor dificultad para entrar y salir de las vías respiratorias. Este problema se agrava cuando se produce un ataque de asma, ya que en este caso la inflamación de los bronquios es mayor, éstos se obstruyen y se produce una gran cantidad de moco espeso. Además, los músculos que participan en la respiración se contraen, lo que dificulta todavía más la entrada y salida de aire.

Una crisis asmática no solo dificulta la respiración, sino que además produce otros síntomas como dolor en el pecho, tos, dificultad para hablar o incluso que los labios y las uñas adquieran un tono azulado en los casos más graves.

¿Cómo se puede evitar una crisis de asma?

Además de seguir el tratamiento dictaminado por el especialista, es necesario tratar de evitar los factores que pueden desencadenar un ataque:

  • Resfriados y gripes: los asmáticos deben tener especial cuidado con los resfriados y las gripes. Dado que su sistema respiratorio es más débil, los efectos de una infección pueden ser más graves que en cualquier otra persona y acabar provocando un ataque de asma.
  • Ácaros del polvo y polen: en muchos casos el asma está relacionada con la alergia al polvo o al polen, por lo que extremar las medidas higiénicas y evitar la exposición a estos factores debe ser una prioridad.
  • Tabaco: el tabaco influye de manera negativa en la evolución del asma, así que si eres asmático o convives con personas asmáticas olvídate de fumar.

Cómo actuar ante un ataque de asma

Cuando se produce una crisis grave, las vías respiratorias se pueden cerrar e impedir que los pulmones reciban oxígeno y expulsen dióxido de carbono. Para evitar llegar hasta extremo, hay que seguir los siguientes consejos:

  • Trata de mantener la calma: lo primero que hay que hacer es no perder la calma, aunque la situación de angustia que vive la persona que está sufriendo un ataque hace que este punto no sea sencillo. Un ataque de pánico lo que va a hacer es agravar la situación y dificultar todavía más la respiración, así que es necesario mantener la calma en la medida de lo posible.
  • Utiliza el inhalador: los inhaladores o broncodilatadores ayudan a aliviar de manera rápida los síntomas de la crisis, ya que relajan los músculos respiratorios que se han contraído y ensanchan las vías respiratorias. Se pueden realizar varias inhalaciones seguidas en el caso de que sea necesario.
  • Aplica técnicas de respiración: existen diferentes técnicas de respiración que pueden ayudar a superar el ataque de asma. Para aplicarlas, la persona que está sufriendo el ataque deberá permanecer sentada y apoyar las manos de forma que pueda mejorar su respiración utilizando los músculos del tórax.

En caso de que el paciente no mejore después de haber aplicado estos consejos, se debe avisar a los servicios sanitarios o acudir directamente al servicio de urgencias. Si quieres saber más sobre el asma te recomendamos que visites la página web de la Global Initiative for Asthma (GINA), una organización que lucha por reducir la prevalencia de esta enfermedad y su mortalidad.

 

Cuidado de la piel atópica

CONSEJOS PARA EL CUIDADO DE LA PIEL ATÓPICA

La dermatitis atópica es una enfermedad de la piel que se caracteriza porque las personas que lo padecen tienen la piel seca, descamada e irritable. Aunque afecta principalmente a los niños y suele desaparecer con los años, también puede estar presente en los adultos, que pueden tener erupciones en cara, cuello, codos, rodillas, manos y pies. No existe una cura definitiva para esta enfermedad, pero hay una serie de pautas que podemos seguir para el cuidado de la piel atópica.

¿Por qué se produce la dermatitis atópica?

La dermatitis se produce por una reacción de la piel que provoca picores y enrojecimiento y en la mayoría de los pacientes suele aparecer durante el primer año de vida.

Una piel atópica es más propensa a sufrir infecciones, dado que no está bien hidratada y por tanto la barrera cutánea que nos protege de los agentes externos es más débil. Además, hay que tener en cuenta que, al tener la piel seca, las personas con piel atópica tienden a rascarse con mayor frecuencia. Esto hace que se debilite todavía más esa barrera y que sean más propensos si cabe a las infecciones.

Hasta el momento no se ha encontrado cuál es el origen de la enfermedad, aunque se sabe que existen una serie de factores que pueden influir en su aparición:

  • Factores genéticos: se ha demostrado que existe una relación entre la dermatitis atópica, el asma y la fiebre del heno. En el caso de que los padres padezcan alguna de estas enfermedades, las posibilidades de que el hijo tenga piel atópica se multiplican.
  • Clima: las personas que viven en climas fríos tienen mayores probabilidades de desarrollar la enfermedad, de la misma forma que aquellas que viven en ciudades contaminadas.
  • Edad de la madre: cuanto mayor sea la edad en la que una mujer se queda embarazada, mayores opciones tendrá el bebé de tener dermatitis atópica.

Cuidado de la piel atópica

Para el tratamiento de los brotes más agudos se suelen utilizar cremas tópicas basadas en corticoides que sirven para aliviar el picor y reducir la inflamación de las erupciones. La utilización de estos corticoides deberá contar con prescripción médica, por lo que nuestra recomendación es que acudas al dermatólogo ante cualquier síntoma.

Aparte del tratamiento médico, existen una serie de consejos cotidianos que debes seguir para el cuidado de la piel atópica:

  • Evita rascarte: a veces es complicado, pero al rascarnos lo único que haremos es empeorar las cosas. Si no puedes controlarte, utiliza guantes de algodón. Una buena opción para reducir las ganas de rascarse es utilizar vendas húmedas que ayuden a aliviar el picor.
  • Evita el sudor: el sudor y los ambientes secos favorecen la aparición de erupciones, por lo que debemos tratar de evitarlos.
  • Utiliza cremas hidratantes: las cremas humectantes e hidratantes evitan que la piel se reseque. En cualquier caso, asegúrate de que los productos que utilices no contienen alcohol, fragancias, tintes u otros químicos.
  • Emplea tejidos adecuados: debes evitar tejidos que puedan irritar la piel o que no transpiren, como pueden ser la lana o el nylon. El algodón es el tejido más adecuado en estos casos.
  • No pases demasiado tiempo en la ducha: tienes que evitar que tu piel esté demasiado expuesta al agua, así que elige la ducha en lugar del baño y no pongas el agua demasiado caliente.
  • Utiliza un gel especial para pieles atópicas: en tu higiene personal debes utilizar productos especiales para este tipo de pieles que te ayuden a protegerla.
  • Sécate con cuidado: cuando te seques, no frotes tu piel con demasiada fuerza. Asimismo, debes evitar el uso de esponjas demasiado duras.
Por qué es malo el aceite de palma

POR QUÉ ES MALO EL ACEITE DE PALMA

El aceite de palma se ha puesto de actualidad en las últimas semanas y no lo ha hecho precisamente por sus beneficios para la salud. Aunque se lleva utilizando desde hace bastante tiempo en la industria alimentaria, es ahora cuando más ha empezado a preocupar a los consumidores debido a la gran cantidad de productos que lo contienen. Antes de explicar por qué es malo el aceite de palma, es necesario que conozcamos cuáles son los alimentos que lo contienen y por qué es tan utilizado en la elaboración de esos productos.

¿Qué alimentos llevan aceite de palma?

Solo con darnos un paseo por cualquier supermercado y leer detenidamente las etiquetas de los diferentes productos nos daremos cuenta de que el aceite de palma se utiliza en un altísimo porcentaje de los alimentos que consumimos. Entre ellos se encuentran:

  • Bollería, galletas y cereales.
  • Productos untables, como la margarina o la crema de cacao.
  • Coberturas para postres.
  • Productos precocinados, como pizzas, empanadillas, etc.
  • Aperitivos salados (patatas fritas y similares).

Si quieres conocer qué marcas utilizan aceite de palma en la elaboración de sus productos, te recomendamos que visites el blog de Carro de Combate, un proyecto periodístico sobre consumo responsable.

¿Por qué se usa tanto?

Se trata de un aceite vegetal que se obtiene del fruto de la palma africana, una especie originaria de África pero que se introdujo de forma masiva en el continente asiático a principios del siglo pasado. El principal motivo para que su uso esté tan extendido es su bajo coste, sobre todo si lo comparamos con el aceite de oliva o el de girasol.

Además, posee otras propiedades que contribuyen a la conservación de los alimentos y a que éstos tengan un aspecto más atractivo de cara al consumidor, de ahí que se haya hecho imprescindible para la industria alimentaria a pesar de su nulo aporte nutricional.

¿Por qué es malo el aceite de palma?

Entonces, ¿por qué tiene tan mala fama? La mala fama del aceite de palma se debe principalmente a su alto contenido en grasas saturadas, las más perjudiciales para nuestro organismo porque aumentan el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y que además producen aumento de peso.

Recientemente se ha descubierto también que durante el procesamiento del aceite de palma, al someterlo a temperaturas de más de 200 ºC, se liberan compuestos carcinógenos y genotóxicos. Es decir, compuestos que generan cáncer y que son dañinos para nuestro ADN. A todo esto hay que añadirle los daños medioambientales que provoca su producción, concentrada principalmente en Indonesia y Malasia.

Por tanto, es recomendable que nos fijemos bien en las etiquetas de los productos que compramos en el supermercado para no abusar de aquellos que contengan aceite de palma. Si su consumo es moderado no tiene por qué repercutir en nuestra salud, pero teniendo en cuenta su extendido uso en la industria alimentaria es necesario que tengamos muy en cuenta sus efectos perjudiciales cuando hacemos la lista de la compra.