Causas y síntomas del bruxismo

CAUSAS Y SÍNTOMAS DEL BRUXISMO

El bruxismo es el hábito involuntario de apretar y rechinar los dientes, un acto que puede causar problemas en la dentadura, las articulaciones y los músculos de la boca. El hecho de que generalmente se realice de forma inconsciente durante la noche provoca que muchas personas no sepan que sufren este trastorno hasta que no se producen daños importantes en su boca. Para evitar que esto ocurra debemos conocer cuáles son las causas y síntomas del bruxismo.

¿Cuáles son las causas del bruxismo?

Existen varios factores, tanto emocionales como físicos, que contribuyen a desarrollar el bruxismo, aunque el estrés y la ansiedad son los principales causantes de esta patología:

Estrés y ansiedad

Las preocupaciones causadas por el trabajo, los estudios, la familia o la situación económica pueden derivar en estrés y ansiedad. Esa situación hace que algunas personas tiendan a apretar los dientes de manera inconsciente y se produzca el bruxismo. Por tanto, si sufrimos este problema, es importante que tratemos de reducir nuestro nivel de estrés y que practiquemos técnicas de relajación y ejercicio a diario.

Dentadura mal alineada

Una alineación inadecuada de nuestros dientes puede provocar que inconscientemente forcemos posturas incómodas para la mandíbula. Para evitar que esto ocurra debemos cuidar nuestra salud dental y acudir al dentista en el caso de que necesitemos arreglar esa mala alineación de la dentadura.

Dormir mal

Los trastornos del sueño, las posturas incorrectas en la cama y la incapacidad para relajarse durante la noche son las causantes del bruxismo nocturno, uno de los tipos más comunes que existen de esta patología. Solucionar estos aspectos y conseguir un sueño de calidad puede ayudarnos a reducir el problema.

Síntomas del bruxismo

Como hemos comentado anteriormente, muchas personas no descubren que padecen bruxismo hasta que no es demasiado tarde. Por eso, es esencial conocer cuáles son sus síntomas y reconocerlos:

  • Desgaste en los dientes y encías: es el síntoma más evidente. Al apretar y rechinar mucho los dientes la superficie de estos se desgasta y el esmalte resulta dañado. A veces incluso se puede producir la ruptura de alguna pieza dental.
  • Sensibilidad dental: los daños en el esmalte provocan a su vez sensibilidad dental, que notaremos al ingerir alimentos y bebidas frías o demasiado calientes.
  • Dificultades para masticar: debido a la hiperactividad a la que se somete a los músculos de la mandíbula, las personas con bruxismo pueden llegar a tener dificultades para masticar por el cansancio de esos músculos. También se pueden producir ruidos o chasquidos en la mandíbula.
  • Dolores de cabeza, cuello y oídos: este tipo de dolores también son comunes al bruxismo, que incluso puede provocar contracturas.

 

Ahora que conoces las causas y síntomas del bruxismo, deberías acudir al especialista en el caso de que sospeches que puedas sufrir esta patología para iniciar el tratamiento más adecuado. En este sentido, lo más recomendado es el uso de una férula o protector dental que evita que los dientes contacten entre sí.

 

Desventajas del aire acondicionado

DESVENTAJAS DEL AIRE ACONDICIONADO

En uno de los veranos más calurosos que se recuerdan, el aire acondicionado se ha convertido en un aliado casi imprescindible para sobrevivir a las altas temperaturas. Ya sea en la oficina, en casa o en los lugares de ocio, la mayoría de nosotros convive con este aparato a diario durante los meses de más calor, aunque muchas veces no somos conscientes de cómo puede afectar a nuestra salud. Sus ventajas ya las conocemos, pero ¿cuáles son las desventajas del aire acondicionado?

Puede provocar resfriados

Aunque suene a mito, la exposición al aire acondicionado puede ser causa de resfriados. El motivo es que el aire frío y la sequedad que provoca el uso de estos aparatos disminuyen nuestras defensas y eso puede derivar en resfriados o incluso en infecciones. Además, en algunas personas puede provocar dolores de cabeza o migrañas.

Cambios bruscos de temperatura

Aunque en casa estemos muy a gusto con el aire fresco, al salir a la calle se va a producir un cambio brusco en la temperatura, con diferencias de hasta 20 grados. Esto puede causar un exceso de sudoración y, lo que es más peligroso, mareos.

Problemas respiratorios

Si el aparato no cuenta con un mantenimiento adecuado puede ser el responsable de infecciones causadas por una bacteria llamada legionella, que provoca problemas respiratorios, fiebre, escalofríos y tos y que en algunos casos concretos puede llegar a ser mortal. Por lo tanto, es imprescindible que se haga una revisión periódica de la instalación y que se cambien los filtros siempre que sea necesario.

Lumbalgias

Si el aire acondicionado entra en contacto directo con la espalda, la corriente fría puede causar que nuestras fibras musculares se retraigan y suframos una lumbalgia.

Impide que durmamos bien

Uno de los aspectos más molestos del calor excesivo es que no nos deja dormir bien. Ante esta situación, muchas personas optan por dejar puesto el aire acondicionado durante la noche, pero tampoco parece la mejor la solución. Y es que una temperatura demasiado baja, unida al ruido del aparato y a la acumulación de polvo, ácaros y hongos en los filtros, favorecen la llamada “fragmentación del sueño”, es decir, que nos despertemos y que se altere por tanto el patrón normal de sueño. En este sentido, recuerda que la temperatura ideal para descansar adecuadamente debería estar entre los 18 y los 22 grados.

Perjudica el medio ambiente

Aunque este punto no afecte directamente a nuestra salud (aunque sí indirectamente), es necesario señalar que el uso abusivo de los aparatos de aire acondicionado eleva el consumo de energía eléctrica y agrava el problema del calentamiento global. Así lo demostró un estudio de Ecologistas en Acción, según el cual la temperatura del aire en verano en una ciudad como Madrid podría subir hasta 2 grados debido al uso de estos aparatos.

 

No tenemos por qué prescindir del aire acondicionado, especialmente en los días más calurosos, pero sí es recomendable que hagamos un uso responsable del mismo y que siempre que podamos utilicemos otras alternativas para enfriar nuestros hogares y lugares de trabajo. Especial cuidado deben tener las personas alérgicas y con problemas respiratorios, que deben consultar con su médico antes de exponerse a ellos.

 

7 hábitos saludables para vivir más y mejor

7 HÁBITOS SALUDABLES PARA VIVIR MÁS Y MEJOR

Los avances médicos que se han producido en las últimas décadas han permitido que la esperanza de vida aumente y que vivamos más años. Sin embargo, llevar una vida sana es tan importante como la medicina si queremos prolongar nuestra longevidad y conseguir, además, hacerlo con una buena calidad de vida. De hecho, así lo demuestra un reciente estudio, que llega a la conclusión de que las personas que se cuidan pueden llegar a tener una esperanza de vida hasta 7 años mayor que la población general. Si quieres vivir más y mejor, toma nota de estos 7 hábitos saludables.

Sigue una dieta sana y equilibrada

Si colocáramos estos 7 hábitos en forma de pirámide, la dieta sería sin duda la base. Una alimentación basada en frutas, verduras, cereales, aceite de oliva y pescado es la mejor aliada para nuestra salud, ya que disminuye las posibilidades de sufrir sobrepeso e hipertensión arterial. Y con ello, claro, también reducimos el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y diabetes. Especialmente importantes para nuestra longevidad son las frutas y verduras, debido a su alto contenido en vitaminas y antioxidantes. Por el contrario, nos conviene evitar las grasas trans de los fritos industriales y la bollería.

Hidrátate

La mayor parte de nuestro cuerpo está compuesta por agua, un dato que pone de manifiesto lo importante que es este líquido para nosotros. Para mantenernos hidratados necesitamos beber aproximadamente dos litros de agua al día.

Ejercita tu cuerpo… y tu mente

La OMS recomienda realizar al menos 20 minutos de ejercicio físico diario para mantenernos sanos y repletos de energía. Es la mejor arma para luchar contra el sedentarismo y también para reducir el estrés al que estamos sometidos diariamente. Además del cuerpo, la mente también necesita ejercitarse para mantenerse activa y evitar su deterioro temprano, así que si quieres vivir más y mejor tratar de mantener sencillos hábitos que hagan funcionar tu cabeza: leer, concentrarte en algo, realizar juegos mentales, escribir, etc.

Cuida tu higiene diaria

La mejor forma de luchar contra las enfermedades es la prevención y para ello es básico que mantengamos unos hábitos de higiene correctos. Lavarse las manos con frecuencia, ducharse a diario y lavarse los dientes después de cada comida son normas básicas que no debemos dejar de lado si queremos aumentar nuestra esperanza de vida.

Deja de fumar y bebe con moderación

El alcohol y el tabaco son dos de los aspectos que más negativamente influyen en nuestra calidad de vida y en los años que vivimos. El tabaco es la causa directa de enfermedades potencialmente mortales como el cáncer de pulmón, el infarto de miocardio y algunas enfermedades respiratorias. Cuanto antes dejes de fumar, mayor será tu esperanza de vida. El alcohol, por su parte, resulta incluso beneficioso si se consume de forma moderada, pero en exceso puede provocar graves problemas de salud como la cirrosis o diversas alteraciones neurológicas.

Disfruta de tu tiempo de ocio y hazlo acompañado

No todo van a ser prohibiciones o restricciones. Disfrutar de nuestro tiempo de ocio y cuidar nuestras relaciones sociales alarga la vida, ya que el aislamiento puede ser perjudicial para nuestro de ánimo, produce un deterioro físico e incluso puede afectar a nuestra salud cardiovascular.

Duerme las horas necesarias

Descansar por las noches y disfrutar de un sueño de calidad nos ayudan a mantenernos activos y mejoran notablemente nuestra calidad de vida. Tampoco hay que pasarse, pues dormir más tiempo del que necesitamos es tan perjudicial para la salud como dormir poco. Recuerda que, dependiendo de la edad que tengamos, necesitaremos dormir un número diferente de horas.

 

Tipos de hepatitis y sus diferencias

TIPOS DE HEPATITIS Y SUS DIFERENCIAS

La hepatitis es una inflamación del hígado que está causada generalmente por un virus, aunque en algunos casos también puede deberse a otras causas. Existen diferentes tipos de hepatitis, que se diferencian por el modo de transmisión y sus consecuencias. En líneas generales, podríamos decir que la hepatitis A y la E están provocadas por la ingestión de agua o alimentos contaminados, mientras que la hepatitis B, C y D se deben al contacto con humores corporales infectados. Vamos a ver más detenidamente cada uno de estos tipos de hepatitis.

Hepatitis A

El virus de la hepatitis A se transmite generalmente al consumir agua o alimentos contaminados, aunque en algunos casos el contagio se produce al mantener determinadas prácticas sexuales. Pese a que la mayoría de las veces la infección es leve y los afectados se recuperan totalmente de la enfermedad, en algunos casos puede ser grave e incluso llegar a provocar la muerte. Se trata de un tipo de hepatitis muy común en los países en desarrollo, aunque recientemente se ha detectado un fuerte brote en Europa entre varones homosexuales.

Hepatitis B

La hepatitis B se transmite a través del contacto con la sangre y otros fluidos corporales de una persona infectada, como la saliva, el semen o los fluidos vaginales. En el caso de que la madre esté infectada, también se lo puede transmitir al bebé en el momento del parto. La mejor forma de evitar el contagio de esta enfermedad es, por tanto, evitar compartir jeringuillas, cepillos de dientes o cuchillas con personas infectadas, además de utilizar siempre el preservativo a la hora de mantener relaciones sexuales.

Hepatitis C

En este caso, la transmisión del virus se produce principalmente a través de la sangre y es menos frecuente que se produzca al mantener relaciones sexuales o durante el parto. Además de evitar compartir determinados objetos, como los comentados anteriormente, hay que prestar especial atención a las transfusiones de sangre y al uso de determinados instrumentos durante las intervenciones médicas.

Hepatitis D

La infección por este virus es muy poco frecuente, ya que solo se pueden contagiar personas que ya sufren hepatitis B. El problema es que la infección simultánea por ambos virus puede agravar la situación de la persona afectada y aumentar el riesgo de mortalidad.

Hepatitis E

El virus de la hepatitis E, al igual que ocurría con la hepatitis A, se transmite por el consumo de agua o alimentos contaminados. Los brotes de esta enfermedad son muy comunes en los países subdesarrollados, aunque el mundo desarrollado no está libre de contagio.

 

Según la OMS, en 2015 había aproximadamente 325 millones de personas con hepatitis crónicas, de las cuales la mayoría viven en países en desarrollo y no tienen acceso a las pruebas y tratamientos necesarios para combatir la enfermedad. Una carencia que provocó 1,34 millones de muertes por esta enfermedad durante dicho año y que motiva a la organización a cumplir con su objetivo de conseguir erradicar la hepatitis para el año 2030.

Afortunadamente, en nuestro país el acceso al tratamiento es mucho más sencillo. Es muy importante acudir pronto al especialista en el caso de sufrir alguno de los síntomas de la enfermedad para poder iniciar el tratamiento y evitar que se agrave y se convierta en crónica.

 

Vacunas necesarias para viajar al extranjero

VACUNAS NECESARIAS PARA VIAJAR AL EXTRANJERO

Si este verano has decidido viajar a algún país exótico debes tener muy en cuenta un aspecto en el que no siempre recabamos: la vacunación necesaria para entrar en el país. Tanto por nuestra salud como por la de los demás es imprescindible que estemos al corriente de las enfermedades que nos podemos encontrar en nuestro destino y que vayamos convenientemente protegidos contra ellas. En este post encontrarás toda la información sobre las vacunas necesarias para viajar al extranjero.

¿Vacuna obligatoria o recomendada?

Lo primero que debemos saber es que en cada país existen una serie de vacunas con carácter obligatorio y otras recomendadas. La obligatoriedad de vacunarse de ciertas enfermedades antes de entrar en un país implica que necesitamos un certificado que demuestre que estamos efectivamente vacunados y su razón de ser es principalmente la de proteger a la población autóctona, más que al viajero. Las vacunas obligatorias más comunes son la de la fiebre amarilla, la poliomelitis y la meningitis meningocócica.

Por otro lado, las vacunas recomendadas son aquellas que se consideran indicadas por el riesgo del viajero asociado a las áreas que va a visitar. Es decir, existe un riesgo relativamente alto de contraer dicha enfermedad y, por lo tanto, es aconsejable que nos vacunemos contra ella. Las que más se suelen administrar son la del cólera, la fiebre tifoidea, la hepatitis A, la hepatitis B, la meningitis meningocócica, el tétanos y la rabia. Según la zona o el país concreto al que vayamos a viajar será recomendable vacunarse contra unas u otras de estas enfermedades.

Lo mejor que puedes hacer para asegurarte de qué vacunas necesitarás es visitar la página del Ministerio de Sanidad creada a tal efecto. En ella podrás seleccionar tu país de destino y recibir toda la información que necesitas para viajar seguro a ese lugar.

¿Con cuánto tiempo debo vacunarme?

Debido a que algunas vacunas necesitan varias dosis, lo mejor es acudir a la consulta al menos un mes antes. Además, en algunos casos (muy pocos) las vacunas producen reacción y es preferible que ésta se desarrolle antes de haber viajado al país en cuestión. Por lo tanto, no lo dejes todo para el último momento y asegúrate con tiempo de qué vacunas vas a necesitar.

 

Por último, recuerda que debes permanecer siempre alerta ante cualquier síntoma, incluso aunque hayan pasado varios meses desde el regreso de tu viaje. En el caso de que hayas visitado un país extranjero en los últimos 12 meses y detectes algún signo de que puedas estar sufriendo una de las enfermedades que hemos comentado, debes acudir a la consulta del médico sin dudarlo.

 

6 claves para no engordar en verano

6 CLAVES PARA NO ENGORDAR EN VERANO

El verano es tiempo de relajarse, desconectar y aprovechar para hacer planes distintos al resto del año. Las comidas fuera de casa, las barbacoas y las tardes en las terrazas para combatir el calor hacen que esta época del año sea la preferida de muchos, pero debemos tener cuidado porque también son unos meses en los que solemos engordar. Descubre las claves para no engordar en verano y poder disfrutar de las vacaciones sin el temor de tener que enfrentarnos a la báscula después.

Más agua, menos alcohol

Mientras que el agua nos mantiene sanos e hidratados, el alcohol deshidrata y tiene gran cantidad de calorías que lamentablemente puede perjudicarnos a la hora de mantener nuestra talla en verano. Por eso, aunque no pasa nada por tomar alcohol de vez en cuando, lo mejor es elegir cerveza (sin alcohol a ser posible), zumos o infusiones frías. Evita los refrescos, ya que contienen mucho azúcar y además te hincharán.

No olvides hacer ejercicio

Con el calor normalmente abandonamos la rutina deportiva que sigues durante el año, pero en vacaciones hay múltiples alternativas que pueden ayudarte a mantener tu peso. Puedes dar largos paseos, jugar a las palas en la playa, nadar en la piscina o recorrer tu destino turístico a pie.

Sigue con tus 5 comidas al día

Aunque nos levantemos y nos acostemos más tarde, conviene intentar mantener en la medida de lo posible tu rutina e intentar establecer un horario para las comidas, de modo que puedas repartir la ingesta de calorías a lo largo del día. Si quieres picar entre horas siempre hay opciones más saludables como la fruta, que es ligera, aporta agua y te mantendrá hidratado.

Busca actividades de ocio en movimiento

En vacaciones solemos aprovechar para ver más a los amigos o la familia, pero no tenemos por qué hacerlo sentados en algún lugar mientras tomamos algo. Podemos planificar actividades, como el senderismo, con las que podremos disfrutar de nuestros amigos sin dejar de movernos y además conocer rincones turísticos que nos sorprenderán.

Come sano aunque comas fuera de casa

El verano es una época ideal para hacer más planes fuera de casa que en algunos casos implican perder el control de lo que comemos y que pueden acabar pasándonos factura. Si queremos mantener una dieta equilibrada deberemos elegir alternativas refrescantes, ligeras y poco calóricas, como el gazpacho, las ensaladas o los pescados a la plancha.

Cuidado con los atracones en los buffets libres

Para controlar mejor lo que comes, cuando te vayas de vacaciones es preferible que te decantes por apartamentos o alojamientos que tengan cocina. Si no tienes esa posibilidad y prefieres un majestuoso buffet en el hotel, elige un menú equilibrado y evita llenar el plato con todo lo que veas.  Sé cauto e intenta comer como si estuvieras en tu casa.

 

Aunque el periodo estival está lleno de tentaciones en forma de comida, es posible disfrutarlo sin echar a perder los esfuerzos del resto del año. Sigue estos consejos, disfruta con cabeza de tus vacaciones y comprobarás que es posible no engordar en verano.

 

Enfermedades con nombres curiosos

7 ENFERMEDADES CON NOMBRES CURIOSOS

Algunas enfermedades, además de por su nombre científico, son conocidas por otro más popular y sencillo de recordar. En general, estos nombres suelen hacer referencia a alguna analogía que describe la enfermedad y que ayuda a entender mejor sus síntomas. Estas son algunas de las enfermedades con nombres curiosos más conocidas que existen.

La enfermedad de la bofetada

Esta enfermedad, también conocida como eritema infeccioso, se da sobre todo en niños, aunque también la pueden llegar a sufrir los adultos. Se caracteriza porque los que la sufren muestran un color rojo intenso en las mejillas y palidez alrededor de los labios, de ahí que se le conozca como enfermedad de la bofetada.

Se trata de una dolencia muy contagiosa que se transmite principalmente por medio de las secreciones nasales y de la saliva, pero en principio no reviste mayor gravedad ni suelen aparecer complicaciones.

El síndrome del escaparate

Es el nombre que recibe popularmente la Isquemia Crónica de las Extremidades Inferiores y consiste en un dolor intenso en las piernas al caminar denominado claudicación. Los afectados por esta enfermedad necesitan detenerse cada poco tiempo para que el dolor muscular desaparezca y por eso se utiliza la analogía del escaparate para denominarla.

La causa del dolor es un problema cardiovascular, concretamente la obstrucción de las arterias. Por tanto, es una enfermedad que hay que tomarse muy en serio, ya que está relacionada con la posibilidad de sufrir infartos de miocardio e ictus.

La enfermedad del beso

Se trata de una de las enfermedades más conocidas de las que hemos incluido en esta lista. Llamada también mononucleosis infecciosa, es una enfermedad viral infecciosa causada por un virus herpes que se transmite principalmente por la saliva.

La mayoría de nosotros estamos expuestos a este virus en nuestra infancia, cuando la enfermedad del beso no produce síntomas o estos se confunden con los de la gripe. Cuando se da en adolescentes o jóvenes se caracteriza por fiebre, dolor de garganta, fatiga e indisposición general. Dichos síntomas suelen desaparecer en pocas semanas, periodo durante el cual el afectado debe evitar besar y compartir cubiertos y otros utensilios con otras personas para evitar contagiarlas.

El síndrome de Rapunzel

En este caso hablamos de un trastorno psicológico llamado tricofagia, por culpa del cual la persona afectada tiende a comerse su propio pelo. La tricofagia suele estar relacionada con la tricotilomanía, otro trastorno que consiste en el arrancamiento compulsivo del pelo.

El síndrome de Rapunzel afecta al aparato digestivo, ya que el pelo no puede ser digerido y puede acabar formando una bola en el intestino y obstruir las paredes del mismo. En los casos más graves, requiere incluso de una intervención quirúrgica para eliminar dichas bolas de pelo.

La enfermedad del legionario

La enfermedad del legionario es una neumonía causada por una bacteria denominada legionella, que suele vivir en agua estancada en lugares como bañeras, piscinas o sistemas de aire acondicionado. Se le llama así por un brote que se produjo durante la convención que celebró la Legión Americana en Filadelfia en 1976.

Los brotes de legionella suelen causar mucha preocupación entre la población, ya que la neumonía puede llegar a ser mortal si no se trata a tiempo. Sus principales síntomas son fiebre, escalofríos y tos.

La diarrea del viajero

Cualquier persona que haya viajado a países en vías de desarrollo probablemente habrá sufrido alguna vez la llamada diarrea del viajero. Se trata de un proceso infeccioso, generalmente de carácter leve, causado por el consumo de alimentos o bebidas contaminados con determinados microorganismos.

Los síntomas consisten en la emisión de tres o más deposiciones diarias, dolor abdominal, fiebre y, a veces, vómitos. Normalmente la infección desaparece en apenas tres o cuatro días sin necesidad de tratamiento, aunque este tiempo puede ser suficiente para fastidiarnos las vacaciones.

La enfermedad del vampiro

Este es el nombre con el que hace referencia a la porfiria, un conjunto de trastornos que, entre otras cosas, provocan ampollas en el cuerpo de quienes la padecen cuando se exponen a la luz solar. Las porfirias se caracterizan por la ausencia de una proteína responsable de la síntesis de los glóbulos rojos y, además de fotosensibilidad, pueden provocar anemia, náuseas, hipertensión, insomnio o problemas en las encías.

 

¿Conocías estas enfermedades? Aunque sus nombres nos puedan resultar curiosos o divertidos, algunas de ellas tienen que ser tenidas muy en cuenta por las complicaciones que pueden presentar. Si percibes alguno de los síntomas descritos no dudes en acudir al especialista para poder recibir el tratamiento adecuado.

 

Consejos para protegerse del sol

5 CONSEJOS PARA PROTEGERSE DEL SOL

La exposición a la luz solar aumenta durante el verano, tanto en la intensidad como en el número de horas. Por eso, en estas fechas es muy importante que nos protejamos adecuadamente de la radiación del sol y que no lo hagamos solo cuando vamos a la playa o la piscina. Si quieres evitar quemaduras y prevenir el cáncer de piel apúntate estos consejos para protegerse del sol.

Evita el sol en las horas centrales del día

Entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde la radiación ultravioleta es más intensa, sobre todo a partir del mediodía. Por lo tanto, deberemos evitar la exposición al sol en la medida de lo posible durante este periodo del día. Si tenemos que salir a la calle en estas horas, intentaremos buscar zonas de sombra, aunque no debemos olvidar que ni siquiera así estaremos totalmente protegidos de la radiación.

Elige la ropa adecuada

Aunque el calor nos invita a desprendernos del mayor número de ropa posible, determinados tejidos pueden convertirse en nuestros aliados si vamos a estar mucho tiempo en la calle expuestos al sol. Las prendas de vestir holgadas y de tejido tupido pueden ayudarnos a evitar quemaduras, al igual que los sombreros y gorras, con los que protegeremos zonas importantes como los ojos, las orejas, el cuello o el resto de la cara. Las gafas de sol son también un complemento imprescindible en esta época, aunque deben estar homologadas si queremos que nos protejan convenientemente de enfermedades oculares.

Utiliza cremas con filtro solar

Si vamos a estar un buen rato al sol deberemos proteger las zonas de nuestra piel que queden expuestas con un filtro solar adecuado. El factor de protección dependerá del tiempo de exposición y del tipo de piel, aunque tendrá que ser siempre igual o superior a 30. Es muy importante que nos apliquemos la crema en cantidades generosas y que lo hagamos al menos 20 minutos antes de exponernos al sol. Además, es necesario que nos apliquemos la crema cada dos horas aproximadamente, ya que el protector desaparece al bañarnos o simplemente con el sudor.

Evita las cabinas bronceadoras

Las cabinas de rayos UVA aumentan el riesgo de sufrir cáncer de piel, hacen que ésta envejezca de manera prematura y además pueden dañar los ojos si no se utilizan con protección. Tanto es así que las autoridades sanitarias desaconsejan por completo su uso.

Cuidado con los niños

En verano los niños suelen pasar muchas horas en la calle y hay que tener en cuenta además que son más vulnerables que los adultos a la radiación ultravioleta. Por lo tanto, si queremos que nuestros hijos disfruten de un verano seguro, debemos prestar más atención si cabe a la hora de protegerles del sol y seguir al pie de la letra las recomendaciones realizadas anteriormente.

 

Protegerse del sol es muy sencillo y puede ayudarnos a prevenir enfermedades tan dañinas como el cáncer de piel, cuya incidencia ha aumentado notablemente en los últimos años. Recuerda que es recomendable acudir al dermatólogo con regularidad, especialmente antes y después del verano, para someterse a una revisión de nuestra piel.

 

Ibuprofeno y paracetamol: ¿Cuándo tomarlos?

IBUPROFENO Y PARACETAMOL: ¿CUÁNDO TOMARLOS?

Son dos de los medicamentos más vendidos en las farmacias y solemos recurrir siempre a ellos cuando nos duele algo. Ibuprofeno y paracetamol son dos clásicos de nuestros botiquines, pero a veces nos cuesta saber cuál es la diferencia entre ellos. ¿Cuándo debemos tomar uno u otro?

Ibuprofeno: analgésico y antiinflamatorio

El ibuprofeno destaca sobre todo por su acción antiinflamatoria, aunque también actúa como analgésico y antipirético. Por tanto, es el fármaco adecuado para tratar el dolor que va acompañado de inflamación, como las lesiones musculares, las anginas, el dolor de muelas o el dolor provocado por la menstruación.

Sin embargo, como todos los medicamentos, tiene sus contraindicaciones. El ibuprofeno puede dañar la pared protectora del estómago, por lo que deberemos tomarlo junto con la comida y, si lo consumimos con frecuencia, con un protector gástrico. En cualquier caso, no es aconsejable tomarlo si se sufre una úlcera gástrica, si se trata de una persona con problemas cardiovasculares o si se padece insuficiencia renal o hepática grave.

Además, es muy importante consumirlo en las dosis adecuadas. En este sentido, la dosis recomendada es de 400 miligramos cada 8 horas, a pesar de que en las farmacias la dosis más vendida es la de 600 miligramos. En total, no se recomienda superar los 1200 miligramos diarios.

Paracetamol: analgésico y antipirético

El paracetamol, además de como analgésico, actúa como antipirético y por tanto es adecuado para tratar el dolor de cabeza y el malestar que provoca la fiebre. Aunque no ataca al estómago, en dosis muy altas puede dañar el hígado, por lo que no es recomendable es personas con insuficiencia hepática.

Las dosis recomendadas varían entre los 500 y los 650 gramos cada 8 horas, aunque no deben superar los 4 gramos diarios en adultos.

 

Recuerda que, aunque ibuprofeno y paracetamol son medicamentos seguros y se pueden encontrar sin receta, no debes automedicarte ni consumir una dosis mayor de la necesaria. Nuestra recomendación es que consultes siempre con tu médico para que te indique el tratamiento y las dosis más adecuadas.

 

Motivos para donar sangre

7 MOTIVOS PARA DONAR SANGRE

Donar sangre es un acto de solidaridad que, afortunadamente, cada vez está más extendido entre la población mundial. De hecho, según la OMS, cada año se realizan más de 112 millones de donaciones en todo el mundo, la mayoría de ellas en países desarrollados. Si todavía no eres donante, aquí tienes varios motivos para donar sangre:

Puedes salvar hasta 3 vidas

De cada donación que realizamos se puede extraer una bolsa de concentrado de hematíes, otra de plasma y otra de plaquetas. Gracias a estos 3 componentes, podremos ayudar a otras tantas personas enfermas o que puedan requerir una transfusión de manera urgente.

La sangre no puede fabricarse

A pesar de todos los avances médicos, todavía no somos capaces de fabricar sangre. Por tanto, la única forma de obtenerla es a través de las donaciones altruistas que realizan miles de personas cada día.

No supone ningún riesgo para la salud

Donar sangre es un acto que no supone ningún riesgo y que además no es doloroso. De hecho, la cantidad que se extrae solo representa un 10% de la sangre que circula por nuestro cuerpo, un porcentaje que no afecta al funcionamiento normal del organismo. Además, en apenas 48 horas el cuerpo habrá reemplazado todo el volumen de sangre que nos han extraído.

Mejora la circulación

Determinados agentes, como el tabaco, el estrés o el azúcar, hacen que la sangre se coagule más de lo debido y circule con dificultad. Las donaciones evitan que esto se produzca y, además, equilibran los niveles de hierro en sangre. Todo ello contribuirá a mejorar la circulación y, por tanto, a prevenir enfermedades del corazón.

Nos informa de nuestro estado de salud

Cuando acudimos a donar nos miden la temperatura, el pulso o los niveles de hemoglobina, además de comprobar que no padecemos enfermedades infecciosas como el VIH o la hepatitis. Por tanto, es una buena forma de comprobar que nuestro cuerpo está sano.

Disminuye el riesgo de cáncer

Algunos estudios recientes han demostrado que las personas que donan sangre con regularidad tienen menos riesgo de padecer cáncer.

Mañana puedes necesitarla tú

Aunque tú y tu familia estéis completamente sanos en la actualidad, piensa que en un futuro podéis necesitar una transfusión por cualquier motivo. Aunque sea desde un punto de vista egoísta, este es otro motivo más para animarte a donar.

 

La sangre no es necesaria solamente cuando se produce un accidente o una catástrofe. Se trata de un recurso imprescindible en los hospitales para los tratamientos, transplantes y otro tipo de intervenciones que se realizan a diario. Por ese motivo, la donación debe convertirse en un acto cotidiano si queremos asegurar unas reservas de sangre suficientes en los centros hospitalarios.