Alimentación infantil: el método Baby Led Weaning (BLW)

Alimentación infantil: el método Baby Led Weaning (BLW)

El método BLW está revolucionado la alimentación infantil.  A partir de los 6 meses, el fin de la lactancia exclusiva da paso a la alimentación complementaria.

Si quieres conocer más sobre esta nueva modalidad que se está convirtiendo en tendencia, ¡sigue leyendo! Te contamos en qué consiste el método de introducción de primeros sólidos Baby Led Weaning.

¿Qué es el Baby Led Weaning o BLW?

Según las actuales recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud la lactancia materna debe mantenerse en exclusiva hasta los 6 meses, y a partir de este momento se podría comenzar con la introducción de nuevos alimentos, ya que a esta edad los niños pueden comer trozos y masticar.

Existen muchas teorías sobre cómo iniciar la alimentación complementaria. Una de ellas es el Baby Led Weaning (BLW), un método que propone que sean los pequeños los que libremente vayan descubriendo los alimentos con sus propias manos, sin pasar por la fase de purés y triturados.

Aunque no tiene una traducción literal al español se ha denominado de distintas formas como: “alimentación complementaria autorregulada”,  “alimentación complementaria a demanda” o incluso “el bebé ya come solo”.

El BLW fue ideado por la nutricionista Gill Rapley, quien asegura que este método es una manera de encarar la crianza de los hijos y la relación que entablarán con la comida. “BLW implica ofrecerles comida sana y que se la lleven a la boca con sus propias manos”, afirma.

Sus defensores sostienen que promueve y estimula el desarrollo psicomotor del niño, favoreciendo la prensión manual y la coordinación óculo-manual, la masticación… También se cree que mejora la transición a la alimentación sólida.

Por tanto, el BLW puede implementarse desde que el bebé cumpla los 6 meses. Es entonces cuando se le pueden ofrecer alimentos enteros, en lugar de triturados, con el tamaño y forma adecuadas para que sea él mismo el que explore, los coja con sus manitas y se los lleve a la boca para probar nuevas texturas y sabores, en función de su apetito y preferencias. Para ello, puedes hervir la verdura, carne o pescado y ofrecérsela en trozos alargados para que  sea capaz de agarrarlos sin problemas.

Entre los 6 y los 8 meses la energía proveniente de la alimentación complementaria es de un 20%. El resto se debe aportar  en forma de leche. Entre los 9 y los 11 meses la balanza se equilibra y el 50% del aporte calórico deberá venir de la alimentación complementaria y el otro 50% de la leche.

No obstante, para comenzar con el BLW es imprescindible que el bebé:

  • Se siente en la trona sin caerse a los lados o hacia adelante.
  • Que tenga autonomía con sus manos y una correcta coordinación ojos-mano-boca.
  • Que haya desaparecido el reflejo de extrusión, un reflejo que hace que saque la lengua inmediatamente en un intento de expulsar todo aquello que pueda provocarle un atragantamiento. Esto suele desaparecer en torno a los 6 meses.

¿Hay posibilidad de atragantamiento?

Según los partidarios del Baby Led Weaning, las posibilidades de atragantarse son las mismas que con otro tipo de métodos, pues en ellos también se ofrece comida al bebé en trozos, lo diferente es que con el BLW te saltas la fase de los purés.

Sin embargo, si decides seguir esta modalidad de alimentación es conveniente realizar algún curso de primeros auxilios enfocado en los atragantamientos para adquirir unas nociones básicas. El riesgo de que suceda una asfixia es bajo, pero es importante tener los conocimientos porque puede suceder en cualquier momento, y no siempre con comida.

Además, los pediatras recuerdan que es necesario controlar lo que come el bebé:

  • No ofrecerle alimentos con los que se pueda atragantar, como frutos secos, verduras crudas, uvas, maíz o cualquier otro alimento duro que no sea capaz de aplastar con la lengua y el paladar.
  • Llevar un seguimiento de las comidas que puedan provocarle alergias o problemas digestivos. Prueba a introducir alimentos de uno en uno para comprobar si tiene reacciones alérgicas.

 

Lo ideal sería que el niño continúe tomando el pecho. De esta forma, no es necesario preocuparse de los alimentos que toma y de sus cantidades, ya que la leche materna ofrece todo el aporte nutricional necesario.

Ten paciencia y ante cualquier duda que te surja sobre esta opción de alimentación complementaria consúltala con tu pediatra.

 

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